Qué piensas cuando no piensas en nada y te sumerges en el fondo de esa mirada que tienes grabada en el alma,
dónde van esos suspiros que llevan nombres en el aire que se te escapan queriendo querer,
dónde las sonrisas que se perdieron al filo de aquella esquina y que terminaron dejando escapar el tren de una estación que siempre supo a invierno en primavera.
Cómo se las arreglan esos latidos para volver a su traje de diario cuando alguien los viste de domingo,
cuántos los sueños que se despertaron de golpe porque decidimos abrir los ojos sin pensar que lo que había fuera era simple realidad,
qué de las flores que un día dejamos tiritando de frío porque alguien nos dijo que sus pétalos contenían el secreto de una felicidad y allí no había nada más que terciopelo, dudas y algún que otro desconsuelo.
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