Siento que navego a ciegas,
porque perdí mi lucero guía
y no sé donde estoy
ni hacia dónde voy. 
Es que mis alas locas sin control
desorientaron su vuelo,
irrumpiendo torpes el vuelo grácil
de mi hermosa bandada. 
Fiebre icariana que vertiginosa
pretendía hundir hasta estrellar
aquel sin par vuelo en formación,
plácido, rico, espectacular. 
Había que redomar
esta demencia inconsciente,
en cielos limpios, sin más compañía
que la pasión por recuperar mi lucero. 
Ahora mismo apenas puedo
disparar al azar bengalas índigo,
para que encuentres en sus trazos
mi cordura y mis infinitas ansias de tu cobijo. 
Para que mis roncos gritos de auxilio.
encuentren tus gorjeos,
el concierto de nuestro acompasado aletear
y en la misma faz del sol
nuestras sombras danzando juntas
alegres, completas, felices.
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