CÓMO TENER UNA PRODUCTIVIDAD SOBREHUMANA

CÓMO TENER UNA PRODUCTIVIDAD SOBREHUMANA

CÓMO SACARLE EL MAYOR RENDIMIENTO A ESTA LISTA

Hay muchas posibilidades de que solo por leer esto ya estés dejando de lado cosas más importantes que tienes que hacer. Pero estás leyendo sobre productividad, así que eso no es procrastinar, ¿no?

Este artículo no será una pérdida de tiempo si te ayuda a mejorar tu productividad a largo plazo. No obstante, para que eso pueda ocurrir, tienes que sacar algo realmente útil de aquí, algo que puedas probar durante un tiempo. Y como este es el artículo más largo que he publicado, hay muchas cosas que puedes llevar a cabo en esta lista. Demasiadas para que intentes utilizarlas todas a la vez.

Te recomiendo que lo hagas de la siguiente manera:

  1. Lee todo por encima y selecciona 2 o 3 consejos realizables, algo que puedas empezar a utilizar de inmediato.
  2. Dedica un par de minutos a implementar estos consejos. Si das con un consejo que crees que te llevará más tiempo del que dispones en estos momentos, añádelo como una nueva tarea a tu lista de cosas por hacer y vuelve a él más adelante.
  3. Ponte una alarma o recordatorio para dentro de una semana para revisar el estado de los consejos que implementaste y ver cómo están funcionando. Si no te están ayudando, abanadónalos.
  4. Tras realizar ese análisis, regresa a esta lista y ojéala de nuevo; repite el proceso.
  5. Haz lo mismo cada semana, revisando la lista hasta que ya no lo necesites.

1. LA PRODUCTIVIDAD ES UN MÚSCULO

Cal Newport lo llama enfoque duro. Sebastian Marshall lo llama control de impulsos.

El mensaje viene a ser el mismo: la productividad no es una habilidad, es un músculo. Cada vez que tienes una oportunidad de ser productivo y fallas, es como si no hubieras ido al gimnasio, y tus músculos se debilitan.

Eso no quiere decir que tengas que echarte a ti mismo la bronca cada vez que comas un dulce (la fuerza de voluntad es un recurso limitado y acabarás quemado), pero sé consciente de que tienes muchas oportunidades al día de practicar tu productividad. Cuanto más las aproveches, más fuerte te harás.

2. SEPARA LO URGENTE DE LO IMPORTANTE

Este es un principio fundamental de productividad, como dice Stephen Covey en su libro Los siete hábitos de la gente altamente efectiva.

Es más importante hacer las cosas adecuadas que hacer bien las cosas. Lo efectivo le gana a lo eficiente. No pierdas el tiempo tachando un montón de tareas de la lista incorrecta.

Covey resume esto en una tabla de urgente/importante:

URGENTENO URGENTE
IMPORTANTECrisisPrevención
Problemas que exigen resolución inmediataActividades para aprender a lidiar con la producción
Apagar fuegos (tareas correctivas)Establecer relaciones
Grandes reestructuraciones y revisionesPlanificación
Proyectos con fecha de entregaVolver a crear/mejorar
NO IMPORTANTEInterrupcionesAsuntos triviales
Algunas llamadasTareas pequeñas y no esenciales
Algunos correosAlgunos correos
Algunos informesAlgunas llamadas
Algunas reuniones Gente o tareas que son una pérdida de tiempo
Asuntos que exigen resolución próximaActividades placenteras
Actividades populares
Reelaboración y revisión parcial

Te interesa pasar el mayor tiempo posible en el cuadrante II, en las cosas importantes, pero no urgentes. Si no conviertes estas tareas en prioritarias, es posible que nunca se lleven a cabo.

3. HÁBITOS CLAVE

«El éxito no depende de hacer absolutamente todo bien, sino de identificar unas cuantas prioridades clave y convertirlas en palancas poderosas».

Charles Duhigg, El poder de los hábitos

Los hábitos clave son aquellos que te ayudan a pillar confianza e impulso. La recompensa que da este tipo de hábitos suele ser desproporcionadamente alta en relación con la inversión.

Algunos hábitos clave bastante comunes serían:

  • Hacer ejercicio
  • Hacer tu cama por las mañanas
  • Cuidado del aseo y aspecto personal
  • Mantener una zona de trabajo limpia y ordenada
  • Hacer un seguimiento de tus finanzas

Claro que puedes pasarte con el tema de los hábitos clave. Muchos de nosotros habremos decidido en alguna ocasión que ordenar nuestra mesa de trabajo era algo que teníamos que hacer ahora mismo, en vez de sentarnos y ponernos a trabajar en algo difícil.

4. DEJA QUE PASEN COSAS MALAS

Este es un buen consejo de Tim Ferriss. Para alcanzar tus metas, d evez en cuando tendrás que permitir que pasen cosas malas, como no responder a un correo importante mientras estás colaborando con una ONG o estás pasando un tiempo precioso con tu familia.

Aquí el truco está en saber diferenciar entre las cosas que puedes dejar pasar sin que ello acarree consecuencias graves más adelante.

5. SEGUIMIENTO

En 2009, un grupo de investigadores estadounidenses publicaron los resultados de un estudio sobre pérdida de peso que habían llevado a cabo con 1600 personas obesas. Lo único que le pidieron a los participantes fue que anotaran todo lo que comían, por lo menos un día a la semana. Muchos de los participantes hicieron bastante más que eso, y convirtieron lo de apuntar todo lo que comían en una costumbre diaria. Después de seis meses, aquellos que habían apuntado con asiduidad lo que habían comido habían perdido el doble de peso que el resto (1).

Este es el poder de hacer seguimiento, de monitorizar. Lo que se mide puede manejarse.

¿Cómo puedes utilizar ese tipo de seguimiento para aumentar tu productividad? Un ejemplo es RescueTime, una herramienta gratuita que monitorizará y te informará de cómo empleas el tiempo que pasas delante del ordenador.

6. EMPIEZA CON ALGO PEQUEÑO

Leo Babauta escribió acerca de cómo crear el hábito de usar seda dental. Su consejo era: Al principio, usa la seda solo con un diente cada noche. Parece ridículo, ¿verdad? Pero funciona. Si solo tienes que usar seda dental con un solo diente, no parece gran cosa; hay más posibilidades de que conserves el hábito, porque es rápido y fácil. Una vez ya has adoptado por completo la costumbre de usar la seda con un solo diente, empiezas a usarla con dos, luego con tres, y así progresivamente. Antes de que te des cuenta estarás usando seda o hilo dental para toda la dentadura, todas las noches.

Esto se puede aplicar a cualquier hábito. En vez de meterte de lleno en una rutina mañanera de ejercicio de 30 minutos, comprométete a hacer solo cinco minutos al día al principio. Cuando lleves haciéndolo un par de semanas, súbelo a diez minutos. Aumenta el hábito de esa manera.

7. LA FUERZA DE VOLUNTAD ES UN RECURSO LIMITADO

Soy mucho más productivo por la mañana, y me aseguro de enfrentarme a mis tareas más importantes a primera hora. ¿Por qué? Creo que es porque, como ya hemos mencionado, la fuerza de voluntad es un recurso limitado. Nuestra cantidad de fuerza de voluntad va menguando conforme avanza el día. Esta es la razón por la que a mucha gente le cuesta tanto ir al gimnasio o trabajar en un proyecto secundario después de un largo día de trabajo.

Si puedes, intenta levantarte un par de horas más temprano y haz entonces tu trabajo más importante, cuando tus niveles de fuerza de voluntad están a tope.

8. CONVIÉRTETE EN UNA PERSONA MADRUGADORA

A lo mejor te mata tener que levantarte temprano, pero es un hábito que te gustaría desarrollar. ¿Cómo hacerlo? Experimenta con estos consejos de Steve Pavlina y Leo Babauta.

9. PRUEBA QUÉ ES LO MEJOR PARA TI

Dicho esto, a lo mejor simplemente no eres una persona de mañanas y alcanzas tu máximo rendimiento por las noches, después de haber estado despierto ya muchas horas. Si es así como funciona tu cuerpo, perfecto. Trabaja con él, no contra él.

Puede que muchas de las ideas de esta lista no sean para ti. Aunque esté probado científicamente que algo funciona para el 99% de la población, puede que tú seas del restante 1%. La única forma de averiguarlo es probarlo, experimentar. No eres la media, ni la mediana, ni la mayoría. Eres un individuo, con un conjunto único de creencias, valores, motivaciones y circunstancias, que además están en perpetuo movimiento y cambio.

10. LA TÉCNICA POMODORO

Esta es una técnica de gestión de tiempo con la que divides tu trabajo en sesiones de 25 minutos, con pequeños descansos entre sesiones. Funciona muy bien para algunas personas.

11. PIE, RUTINA, RECOMPENSA

Ya he mencionado tres veces el libro de Duhigg, El poder de los hábitos. Eso es porque es excelente. La idea principal del libro es que los hábitos funcionan en un bucle de tres pasos:

Primero hay un pie, un detonador que le dice a tu cerebro que entre en modo automático y le indica qué hábito utilizar. Luego está la rutina, que puede ser física, mental o emocional. Por último, está la recompensa, que ayuda a tu cerebro a averiguar si merece la pena recordar este bucle en el futuro.

Si quieres modificar un hábito la manera más efectiva es conservar el pie y la recompensa y reemplazar la rutina. La rutina original no puede erradicarse. En vez de eso, debes reemplazarla con algo mejor. Por ejemplo, podría reemplazar el acto de fumar con ejercicio.

Esto es más fácil de decir que de hacer, claro. El primer paso es identificar el bucle. Si estás intentando romper con un hábito destructivo, pregúntate cuál es el pie y cuál es la recompensa, y luego encuentra una rutina diferente que puedas insertar en ese bucle, uno que puede proporcionarte una recompensa similar o mejor.

Si estás intentando crear un nuevo hábito positivo, como ir a correr todas las mañanas, necesitas crear pies y recompensas efectivas. El pie podría ser dejar tu ropa de deporte preparada desde la noche anterior, para que sea lo primero que veas al despertarte. Tu recompensa podría ser un batido de frutas riquísimo al volver de tu carrera.

12. ESCUCHA MÚSICA

Y hablando de pies, uno que me funciona a mí muy bien cuando quiero trabajar bastante es escuchar un tipo específico de música.

13. ACEPTA EL ABURRIMIENTO

«… si te permites aburrirte, aunque sea una hora o menos, y no luchas contra ello, los sentimientos de aburrimiento se verán sustituidos por sentimiento de paz. Después de un poco de práctica aprenderás a relajarte».

Richard Carlson, No te ahogues en un vaso de agua

Es importante tomarse un tiempo para descansar. Antes yo intentaba hacer algo productivo a todas horas. Si tenía hora y media libre una tarde de jueves, intentaba organizar un almuerzo con algún amigo.

¿Que no tengo mucho trabajo esta semana? ¿Por qué no iniciar un nuevo proyecto?

Ser tan dinámico está muy bien, pero he aprendido que puede llevarse demasiado lejos. Si intento sacarle el máximo a cada hora del día, acabo quemada.

Propongo como solución que aceptemos el aburrimiento. En vez de intentar hacer algo productivo con cada momento libre que tenga, simplemente me dejaré ir. A lo mejor iré a dar un paseo relajante, me sentaré en un parque a ver pasar el mundo, o me pondré a escuchar música. La idea es que debo darme más tiempo para relajarme y recargar las pilas, en vez de estar siempre obligándome a ser productivo.

14. DECIRLE QUE NO A LO QUE SE MERECE UN SÍ

Si el éxito es un catalizador para el fracaso porque lleva a «la persecución indisciplinada de más», entonces un antídoto simple sería la persecución disciplinada de menos. No me refiero a decir que no de forma aleatoria, sino de forma razonada, deliberada, eliminando lo no esencial de forma estratégica. No solo una vez al año como parte de una reunión de planificación, sino como una reducción, un enfoque y una simplificación constante. No solo me refiero a deshacerse de aquello que te hace perder el tiempo, sino también a estar dispuesto a prescindir de oportunidades realmente buenas. Pocos parecen tener el coraje de llevar este principio a la práctica, y tal vez por eso esto es lo que suele diferenciar a las personas y organizaciones de éxito de las de mucho éxito (Greg McKeown).

Hoy en día me veo en la tesitura de que tengo que decir no de forma habitual, y no solo a cosas malas. Tengo la suerte de que me llegan ofertas y oportunidades que no puedo decir que sí a todas. La única forma de manejar esto es ser implacable y aceptar que voy a enfadar a algunas personas al rechazar oportunidades geniales que ellos han tenido la bondad de ofrecerme. Esto es un reto. Si alguien quiere quedar para almorzar y charlar, me siento fatal si le digo que no. Esta persona ha tenido la iniciativa de contactar conmigo, y está dispuesta a dedicar parte de su valioso tiempo a pasarlo conmigo. Es difícil decirle que no a eso. Pero, llegados a cierto punto, no tienes más remedio. Hay un número limitado de almuerzos a la semana. Tienes que seleccionar con quién quieres pasar tu tiempo. Y, de nuevo, tendrás que ser implacable. Empiezas a poner en una balanza las ventajas y desventajas de construir una relación con ciertas personas.

15. NO TE LIMITES A QUEDAR CON LA GENTE, HAZ COSAS CON ELLA

Aunque podría parecer que me estoy contradiciendo, aquí ofrezco dos formas de encajar más reuniones con gente interesante sin estresarte demasiado:

  1. En vez de quedar de forma individual, organiza una cena o salida de grupo con otras personas interesantes con las que te gustaría conectar. Sé selectivo con tus invitados. Quieres personas que se vayan a llevar bien entre ellos.
  2. En vez de quedar a tomar café o algo así, invita a alguien a que te acompañe a hacer alguna actividad que ibas a realizar de todos modos. El ejercicio es un buen ejemplo. Invita a alguien para que te acompañe a correr por la mañana, o a jugar al frisbee en el parque.

16. EXIGE RESPETO Y DEJA CLARO DÓNDE ESTÁN LOS LÍMITES

«Me gustaría producir un impacto generacional en el mundo. Esto requiere que la gente que me rodea me trate muy bien, o que se largue de mi vida».

Sebastian Marshall

Mark Manson escribió una guía excelente para desarrollar límites claros con otras personas. Si no los tienes, la gente se va a aprovechar de ti y de tu tiempo.

17. ÉCHATE SIESTAS

Esto me funciona fenomenal. A lo mejor es porque soy más productivo por las mañanas. Siento que tengo dos mañanas al día cuando me echo una siesta por la tarde.

18. UTILIZA «CUBOS»

David Allen insiste en este tema en su libro Organízate con eficacia, un libro clásico sobre productividad.

Los «cubos» son lugares donde guardas tareas e información. Te interesa delegar procesos de tu cerebro lo más posible, porque cada cosa pequeña que intentas recordar te roba energía mental y te distrae.

Ejemplos de cubos:

  • Tu lista de tareas pendientes
  • Tu calendario
  • Tu listín de teléfonos
  • Cualquier servicio de alarma o recordatorio.

19. PREPÁRATE PARA EL TIEMPO MUERTO

Ten siempre cosas preparadas para que puedas hacerlas sobre la marcha. Asegúrate de tener podcasts en tu teléfono, libros y artículos en tu kindle. Aprovecha el tiempo muerto, como por ejemplo el qeu puedes tener mientras esperas en una cola.

Esto no quiere decir que siempre tengas que estar haciendo algo. A veces está bien simplemente esperar en una cola y no hacer nada, o ver a la gente pasar, o ir a dar una vuelta en el coche para despejarte. El objetivo no es utilizar cada minuto de tu día de forma productiva, pero es inteligente tener cosas preparadas que sean mejores que rascarse la barriga o mirar Facebook en el teléfono cuando llegue el tiempo muerto. No hacer nada está muy bien, siempre que sea de forma intencionada.

20. REPRODUCE INFORMACIÓN EN AUDIO Y VÍDEO A VELOCIDAD X1,5

Cuando entres en YouTube modifica la velocidad de reproducción de cada vídeo. La mayor parte de los vídeos de TED Talks o Khan Academy, por ejemplo, pueden verse a una velocidad de 1,5 sin perder por ello comprensividad, o incluso más rápido, con un poco de práctica. Para acelerar podcasts yo uso la app Swift Player en mi móvil, pero hay otras muchas con las mismas funciones.

Pruébalo y te darás de patadas por haber estado consumiendo contenido de audio y vídeo a velocidad normal durante tanto tiempo.

21. DEFINE TUS PRÓXIMAS ACCIONES

«Nada es especialmente difícil si lo divides en tareas pequeñas.

Henry Ford

Pon, por ejemplo, que quieres empezar un blog. Esa es tu meta. Genial. ¿Por dónde empezar? ¿Cuál es la siguiente acción que puede acercarte a tu meta? Si no sabes mucho de tecnología y no sabes cómo empezar un blog, tu primer paso podría ser conseguir asesoramiento de alguien que sí sepa. Así que escribes lo siguiente en tu lista de tareas:

  • Pregúntale a alguien con habilidades informáticas cómo se monta un blog. Solo que ese no es un primer paso realmente realizable. No es lo bastante específico. Todavía hay que darle vueltas antes de ponerse a trabajar. Un primer paso mucho mejor sería:
  • Escribe en una lista las tres personas que conoces con más conocimientos informáticos. Seguido de tres pasos más:
  • Obtén información de contacto para esas tres personas con conocimientos informaticos.
  • Escribe cinco preguntas específicas acerca de cómo montar un blog.
  • Envíale a cada persona con conocimientos informaticos estas preguntas.

Mucho mejor. Ahora tienes una lista de cosas que hacer, en vez de una lista de cosas sobre las que pensar. Tu acción poco definida se ha convertido en cuatro acciones muy específicas, cosas que puedes hacer, llevar a cabo.

Es mucho más difícil procrastinar cuando has identificado tu siguiente tarea.

22. DIVIDE TUS TAREAS ENTRE MANTENIMIENTO Y EXPANSIÓN

Las cosas expansivas son las que te interesa hacer cuando tu fuerza de voluntad esté a unos niveles altos (en mi caso, a primera hora de la mañana). Algunos ejemplos de este tipo de tarea serían escribir, responder e-mails importantes, hacer llamadas importantes o trabajar en documentación. Estos son solo algunos ejemplos míos. Los tuyos serán diferentes. Una tarea expansiva es cualquier cosa que requiere de un nivel avanzado de pensamiento creativo, y que normalmente es tu trabajo importante.

En cuanto a las tareas de mantenimiento, son aquellas que puedes realizar casi sin pensar, por lo que no necesitas un nivel alto de concentración. En esta categoría entrarían muchos correos electrónicos, limpiar tu habitación o escritorio, lavar la ropa, ir al supermercado, etc. Ten siempre lista una reserva de tareas de mantenimiento para cuando te toque un período de energía baja, pero en el que tengas suficiente motivación para realizar cosas básicas.

23. EJERCICIO

¿Cómo se vuelve uno más productivo?

Richard Branson se echó hacia atrás y reflexionó unos instantes. Los sonidos tropicales de su isla privada, Necker Island, murmuraban de fondo. Alrededor de él, veinte personas se sentaban prestándole una atención absoluta, preguntándose cuál sería la respuesta de un multimillonario a una de las grandes preguntas -tal vez la mayor- del mundo de los negocios. El empresario especialista en mercadotecnia Joe Polish había reunido aquel grupo para tener una tormenta de ideas para el crecimiento de Virgin Unite, la empresa filantrópica de Branson. Era uno de sus muchos proyectos neuvos y ambiciosos. El grupo Virgin ya tenía más de 300 empresas, más de 50000 empleados y unos ingresos de 25000 millones de dólares anuales. En otras palabras, Branson había construído personalmente un imperio mayor que el PIB de algunos países en vías de desarrollo. Y entonces él habló:

—Ve al gimnasio.

Hablaba en serio y lo explicó: hacer ejercicio le procuraba por lo menos cuatro horas productivas adicionales al día.

El cuerpo perfecto en cuatro horas

24. APRENDE MECANOGRAFÍA AL TACTO

El año pasado me comprometí a practicar mecanografía al tacto durante veinte minutos al día (usando este software gratuito) durante varios meses. Habré recuperado el doble de ese tiempo este año. Ojalá lo hubiera aprendido mucho antes. Es una habilidad productiva fundamental para cualquier persona que pase mucho tiempo delante de un teclado.

25. ATAJOS PARA TECLADO

Los atajos de teclado ofrecen ventajas ofrecen ventajas similares. Me duele ver a gente que utiliza el ratón para realizar tareas repetitivas que podrían llevarse a cabo de forma mucho más rápida con un atajo. Para algunas de esas personas, todo ese tiempo desperdiciado podría llegar a varias horas a la semana. Hazte un favor a ti mismo y busca a tajos de teclado para tu sistema operativo y para las aplicaciones que más uses.

26. APRENDE LECTURA RÁPIDA

No he probado esto todavía, pero empiezo a pensar en mi forma actual de leer de la misma manera que mi antigua manera de teclear. De media ya leo un libro a la semana, así que tiene sentido invertir tiempo en aprender a leer más rápido.

27. LA REGLA DE LOS CINCO MINUTOS

Creo que la primera vez que escuché hablar de esta regla fue a través de David Allen: si puedes llevar a cabo una tarea en cinco minutos o menos, y tienes ese tiempo disponible hazlo inmediatamente. Evita poner tareas en una lista de pendientes si pueden hacerse con rapidez y facilidad tan pronto te las encuentres. Si no, es solo una forma de procrastinación.

Si no tienes tiempo para ocuparte de ella en ese mismo instante, métela en su cubo particular (ver punto 18) para procesarla más tarde.

28. APILA

Me costaba mucho que arraigara el hábito de la meditación, aunque solo hiciera cinco minutos al día. Al final lo conseguí cuando me dediqué a «apilar» ese hábito sobre todo hábito que ya practicaba sin problema. Cada mañana, antes de practicar escritura libre (1000 palabras en 13 minutos), me sentaba y meditaba durante cinco minutos. Mi hábito de escritura libre funcionaba como pie o detonante para el hábito de meditación.

29. PRACTICA EL HACER COSAS, AUNQUE NO TE APETEZCA HACERLAS

El momento más importante para hacer algo es cuando no quieres hacerlo. Eso es lo que distingue a un campeón -alguien que sabe lo que tiene que hacer, no quiere hacerlo, pero lo hace de todos modos. Cualquiera puede escribir cuando le apetece escribir. Eso es fácil. Lo duro es hacerlo cuando no estás motivado ni inspirado y estás distraído.

En lo que se refiere a cualquier hábito que merezca la pena implementar, pasarás por rachas en las qeu simplemente no querrás hacer lo necesario. Llegados a este punto, muchos se echarán atrás y fracasarán. Hazlo de todas formas. estarás formando dos hábitos a la vez.

30. MODIFICA TU ENTORNO

El entorno tiene una importancia inmensa, e incluye muchas de las cosas que hemos mencionado aquí.

Es probable que nunca haya sido tan productivo como cuando me pasé dos meses en Hong Kong este año. Se debe al entorno que me creé. Tenía un lugar tranquilo donde trabajar todos los días, establecí una rutina sólida y la seguí religiosamente, y fui implacable, a la hora de eliminar distracciones, hasta el punto en que me hice bastante antisocial para no hacer nuevos amigos que quisiesen quedar a todas horas.

Este es un ejemplo extremo, lo admito, pero espero que entendáis por dónde voy.

Sebastian Marshall apagaba su portátil y lo colocaba bocabajo por la noche, para que por la mañana acordarse de planificar su día en una libreta, antes de conectarse a internet y comenzar a mirar su email, facebook, o lo que fuera.

Otra forma de implementar esta idea sería dejar colocada y lista tu ropa para el gimnasio antes de acostarte, para que no tengas más remedio que verla por la mañana. Si en vez de eso tienes que andar buscando en el armario para encontrar unos pantalones de deporte, hay menos posibilidades de que vayas al gimnasio.

Estamos hablando de barreras. Estas pueden funcionar en tu favor o en tu contra. Construye barreras que refuercen los tipos de comportamiento que quieres convertir en hábitos. Destruye las barreras que te desalienten.

31. ELIMINA INTERRUPCIONES

Jason Fried apunta las semejanzas entre el trabajo y el sueño. Si te despiertan cada hora durante la noche, por la mañana no vas a estar descansado, y del mismo modo las interrupciones frecuentes se asegurarán de que nunca entres en una buena dinámica con tareas importantes.

Móntalo todo lo mejor que puedas para que tengas una buena cantidad de tiempo ininterrumpido para realizar un trabajo excelente. Apaga tu teléfono, échale el pestillo a la puerta, múdate a Hong Kong durante dos meses…

Si no puedes trabajar con buenos bloques de tiempo sin interrupciones, ten más ojo con el tiempo del que sí dispones. Dedícate una media hora solo a ti mismo, concéntrate de manera intensa en tu trabajo más importante: esta media hora será mejor qeu dos horas con interrupciones frecuentes.

32. TU HÁBITO CLAVE PARA HOY

Simplemente empieza cada día escribiendo en qué hábito quieres trabajar. Podría ser algo específico o podría ser algo más general.

Por ejemplo, aquí os dejo algunos hábitos clave que he escrito en las últimas semanas:

  • Dedicarle por lo menos tres horas al post sobre productividad.
  • No morderme las uñas
  • Bandeja de entrada vacía
  • Hacer las cosas, evitar la pereza y la procrastinación
  • Iniciar conversaciones con, por lo menos, cinco desconocidos
  • Dedicarle menos de 30 minutos a redes sociales el día de hoy

Al escribirlo se hace más tangible. Pero también recomiendo combinar este consejo con el siguiente para conseguir espabilar del todo.

33. REPASO DIARIO

Este es similar al consejo sobre seguimiento que ya mencioné. Cuanto más consciente sea tu comportamiento, más fácil es modificarlo para mejor.

Mi repaso diario consistía inicialmente de estas seis preguntas:

  • ¿He llevado a cabo mi hábito clave hoy?
  • Horas aproximadas de sueño (noche + siestas) hoy
  • ¿Hice ejercicio hoy?
  • ¿Cómo de sana ha sido la comida de hoy? Escala de 1 al 10.
  • Nivel medio de energía hoy (1 a 10)
  • Productividad (1 a 10)

Solo me lleva como un minuto rellenarlo, y más adelante podré mirar atrás y hacer un seguimiento de mi progreso para ver en qué necesito mejorar. No obstante, lo mejor es que me obliga a ser responsable. No puedo simplemente escribir un gran objetivo como hábito clave por la mañana y luego olvidarme de ello. Sé que luego tendré que rendir cuentas por la noche, aunque solo sea ante mí mismo.

Con el paso del tiempo, mi repaso diario ha ido de seis a trece preguntas, pero aconsejo empezar con pocas. Para empezar, solo pregúntate, al final de cada día, si has conseguido llevar a cabo tu hábito clave. Si empiezas con demasiado, es muy probable que te acabes agobiando y que abandones la práctica al cabo de una semana o dos.

34. RESPONSABILIDAD PÚBLICA

Si te cuesta ser responsable, pídele ayuda a otra persona. Escoge a cinco personas de tu vida a las que odiarías decepcionar, y luego diles que de aquí a dos meses tendrán en su cuenta de email el primer manuscrito de tu libro, por ejemplo.

Otro beneficio a la hora de hacer saber a otras personas lo que estás intentando conseguir es que a menudo te ofrecen apoyo o sugerencias útiles.

35. ÚNETE/FUNDA UN GRUPO DE MASTERMIND

Nada me ha ayudado tanto con tareas grandes este año como los grupos Mastermind. En estos momentos estoy en tres de ellos.

¿Qué es un grupo Mastermind? Básicamente, se trata de una reunión periódica de un grupo pequeño de personas para hacer tormentas de ideas, ofrecer apoyo y ánimo, y para ser responsables unos ante otros. Puedes reunirte con tu grupo en persona o en línea.

¿Cómo encontrar gente con la que compartir esto? Pregúntale a personas a las que respetas, averigua si estarían interesadas en formar un grupo contigo. Así fue como acabé en mis tres grupos. Otras personas se acercaron a mí y me preguntaron si querría unirme.

Sé selectivo con aquellos a los que invitas, y prueba primero con tres personas máximo, antes de añadir a más. En mi experiencia, con más de tres personas puede ser un poco agobiante.

Prueba con una llamada de una hora, de forma periódica. Lo he hecho semanal, bisemanal y mensual. Creo que semanal solo es bueno si estás en un solo grupo.

¿Qué formato tendría que tener la reunión? En mi grupo nos turnamos con las obligaciones de liderazgo, para que todos tengan la oportunidad de dirigir la reunión. Comenzamos con una puesta al día de cinco minutos, donde todo el mundo explica lo que ha estado haciendo desde su última reunión. Luego se abre la veda para la tormenta de ideas. Cualquiera puede utilizar ese tiempo para también hacer preguntas, pedir opiniones, etc. Concluimos con cinco minutos cada uno para acordar metas y fijar recompensas/castigos.

36. MOTÍVATE CON CASTIGOS Y/O RECOMPENSAS

Ayuda muchísimo si defines un castigo o una recompensa para cada una de tus metas, y la expresas ante otras personas para que sean testigos (lo ideal es que sea con personas de confianza, como tu grupo Mastermind).

Mi amigo de Mastermind funciona sobre todo con recompensas. Se toma un helado cuando alcanza una meta. Yo respondo mejor a los castigos.

Mis castigos solían ser económicos. Si no alcanzaba mi meta donaba determinada cantidad a alguna ONG especificada por otros miembros del grupo. Esto no era muy efectivo, ya que dono un 15% de mis ingresos al mes de todas formas, y simplemente contaba mi dinero de castigo dentro de esa donación. Así que abandoné lo de los castigos económicos y prometí que cancelaría uno de mis «días tramposos» si no alcanzaba mi meta. Este castigo ha funcionado bien. Tan bien que hasta ahora no he fallado en ninguna meta que llevara consigo ese castigo, incluso cuando las metas eran realmente duras.

La moraleja de esta historia es que tus castigos tienen que motivarte bastante, o no serán eficientes. Un amigo mío una vez acordó raparse solo la mitad posterior de su cabeza si no alcanzaba su meta. No quería tener esa pinta ridícula, así que trabajó duro para conseguir su objetivo.

37. LA MARCHA DE 20 MILLAS

«Un progreso lento, consistente, es la única forma de hacer que ocurran las cosas grandes»

Nathan Barry

Intenta hacer 15 horas de ejercicio en un fin de semana y mira a ver qué pasa. Probablemente no sea nada bueno. Pero haz media hora de ejercicio al día durante un mes y te encontrarás genial. Del mismo modo, trabajar poco a poco en un proyecto grande de manera consistente funciona mucho mejor que intentar hacerlo todo de golpe.

Un ejemplo famoso de la superioridad de la perspectiva «lenta y constante» es la carrera hasta el Polo Sur. Robert Falcon Scott y Roald Amundsen dirigían sendos equipos, con la esperanza de ser cada uno el primero en llegar. El equipo de Scott marchaba todo lo que podía durante los días buenos, y descansaba cuando el tiempo era malo. El equipo de Amundsen decidió hacerlo de una forma diferente: marchaban veinte millas al día, independientemente del tiempo que hiciera.

La expedición de Amundsen salió muy bien. Cuando el equipo de Scott llegó finalmente al Polo Sur, se encontró con la bandera de Amundsen, ondeando al viento. Todos los miembros del equipo de Scott murieron en el viaje de 700 millas de regreso.

En lo que se refiere a tu trabajo más importante, a los proyectos grandes y significativos, esos son los más fáciles de ir retrasando. La gente tiene a subestimar lo que puede conseguir con un buen ritmo, y sobreestiman lo que pueden hacer en el momento del inicio.

38. TEN UN GENIO, NO SEAS UN GENIO

Si haces trabajo creativo con frecuencia, mira este TED Talk de Elizabeth Gilbert. Su visión de lo que es la creatividad me ha ayudado mucho a la hora de escribir, y me ha hecho mucho más fácil sentarme a trabajar y dedicar el tiempo necesario de forma constante.

39. PLANIFICA EL SIGUIENTE DÍA DURANTE LA NOCHE ANTERIOR

Personalmente no hago esto, pero he oído tantas veces que le funciona muy bien a gente muy productiva que tengo que incluirlo aquí. Tu sesión de planificación no tiene que durar más de cinco minutos. Si quieres que sea más elaborada, siéntate cada domingo y dedica una media hora a planificar tu semana.

40. SISTEMATIZA Y DELEGA

Una advertencia, antes de leer este punto: concéntrate primero en los resultados. Como dijo Bill Gates en una ocasión, «la automatización aplicada a una operación ineficiente magnificará la ineficiencia».

El libro Work, The System de Sam Carpenter es una obra brillante acerca de la sistematización. Nunca volverás a mirar el papel higiénico de la misma forma.

En cuanto a delegar, hay una regla que me gusta, que es que deberías delegar cualquier cosa que puedes conseguir que otro haga por lo menos al 80% de lo bien que podrías hacerlo tú mismo, sobre todo cuando puedes meterte en ello casi al final y arreglar erratas y errores. Del mismo modo, es mucho más fácil delegar si ya tienes un sistema eficiente de funcionamiento implementado.

Contratar ayuda es lo máximo en productividad.

Pat Flynn

41. UTILIZA LISTAS

Las listas son un sistema simple de valor incalculable. Si son lo bastante buenas para la NASA…

He empezado a usar listas para las entrevistas. En vez de intentar recordar todas las cosas que necesito hacer para preparar una entrevista, ahora solo tengo que comprobar todos los elementos de mi lista:

  • Poner el teléfono en silencio
  • Tener listo papel y lápiz para notas
  • Tener agua a mano
  • Tener las preguntas abiertas y repasadas
  • Comprobar el ángulo de la cámara
  • Comprobar que el disco duro tiene suficiente espacio para grabar
  • Comprobar la configuración de la grabadora de llamadas o de Camtasia
  • Ir al baño
  • Escuchar música que te motive

42. AUTOMATIZA

Automatiza todo lo que puedas y luego olvídate de ello. Un buen sitio para empezar son tus finanzas

¿Qué más puedes hacer automático? ¿Puedes suscribirte a una revista en vez de ir a la tienda a buscarla todas las semanas? ¿Podrías usar el servicio de Amazon Suscribe and Save para que te envíen a domicilio productos que consumes con frecuencia? ¿Qué herramientas online podrías usar para acelerar tu actividad en Internet?

Aunque al principio puede llevar algún tiempo automatizar las cosas, ten en cuenta que se trata de una inversión que merece la pena si a la larga te va a ahorrar mucho tiempo.

43. DEBES SABER CUÁNTO VALE TU TIEMPO

En mi primera autopublicación, recuerdo que me oponía a pagar por una portada que pudiera diseñar yo misma, aunque eso costara 10 euros y me llevara horas de trabajo diseñarla. Una locura.

Acabé concluyendo que tenía mucho más sentido gastarse diez euros en algo que me ahorrara incluso quince minutos, ya que me estaban pagando 20 euros la hora.

Así que el mensaje aquí es que tienes que aprender a reconocer cuánto vale tu tiempo. Si puedes gastar 50€ para ahorrarte una hora, y una hora de tu tiempo vale 60€, hazlo.

44. PERMISO PARA ABANDONAR

Para que te sea más fácil empezar con proyectos grandes, date permiso para dejarlos tras veinte minutos. Es todo lo que tienes hacer un gran trabajo en esos veinte minutos. Solo tienes que hacer un gran trabajo en esos veinte minutos. Solo tienes que intentarlo. Y cuando el reloj llegue a cero, eres libre para marcharte. O para quedarte, si has entrado en un buen ritmo de trabajo y te apetece.

45. UNA COSA A LA VEZ

No tengas la tele puesta mientras intentas estudiar. No hables por teléfono mientras lees un libro. No tengas un ojo puesto en tu bandeja de correo mientras escribes un artículo (siempre desconfío de gente que me contesta a un email casi de inmediato).

Se ha probado que la multitarea no es eficiente. Puede que algunas personas consigan hacer más cosas al realizar varias tareas a la vez, pero la calidad de su trabajo se ve reducida a expensas de esa cantidad.

Concéntrate con intensidad en solo una cosa a la vez. Haz bloques de tiempo, y en cada bloque concentra todo tu atención en tu tarea y mira a ver cómo de rápido puedes terminarla. Una vez la hayas finalizado, quítala de tu lista y pasa a la siguiente.

46. RODÉATE DE PERSONAS QUE SEAN TUS EJEMPLOS A SEGUIR

Imagínate que quieres hacerte con el hábito de practicar yoga tres o cuatro veces a la semana, pero todos tus amigos son juerguistas que salen a beber casi todas las noches. Es muy fácil: rodearte de esos amigos no va a ayudar a tu propósito de practicar yoga. Te conviene más hacer nuevos amigos a los que les guste el yoga, y dejar ir a aquellas amistades que ya no te sirven.

Mucha gente se mosquea conmigo cuando hablo de dejar atrás viejas amistades. Creen que es egoísta.

Pero así es como funciona: hay mucha gente en tu vida a la que no le va a gustar que empiece a cambiar, y algunos intentarán resistirse a ella de forma activa, o se dedicarán a despreciar tus esfuerzos. Pero tienes que cambiar si quieres crecer y aprender y mejorar. Así que puedes o quedarte como estás, intentar complacer a todo el mundo y nunca convertirte en la persona que quieres ser, o dejar atrás, de forma voluntaria, aquellas relaciones que no te permiten convertirte en esa persona que quieres ser.

Al final, podrás ayudar a más gente y ser una influencia más positiva en el mundo si le das prioridad a trabajar en tu propia mejora y en crear buenos hábitos. Así que no, dejar atrás a aquellos que se hacen llamar amigos y que te están cortando las alas no es nada egoísta.

47. NO LE DES VUELTAS A LOS FRACASOS

De vez en cuando vas a fracasar. No saldrás a correr cuando se supone que debes hacerlo, pasarás una semana entera sin escribir nada, te olvidarás de hacer tu informe diario.

Nos pasa a todos. Lo importante es no dejar que ese fracaso puntual se convierta por sí mismo en un hábito. Y la mejor forma de evitar eso es no ser muy duro contigo mismo.

El día antes de terminar este artículo, no hice mi hábito clave del día. Pero en vez de sentirme mal por ello, me propuse dormir bien, despertarme fresca y acabar con mi lista de tareas. Y eso es precisamente lo que hice.

Además, si no fallas de vez en cuando es que no estás poniendo una meta lo bastante difícil. Mantente cerca de ese límite.

48. COMPROMISOS DE 30 DÍAS

Las pruebas de 30 días son poderosas. Comprométete a hacer algo (o a no hacer algo) todos los días durante treinta días, y prométete que después podrás dejarlo si quieres, o que te darás alguna recompensa.

Lo que suele pasar con estas pruebas de treinta días es que las primeras dos semanas suelen ser difíciles, pero enseguida te adaptas a tu nueva rutina y empiezas a convertir el nuevo comportamiento en hábito. Una vez terminan esos treinta días, no es tremendamente difícil seguir con ello, así que lo haces.

49. SÉ FLEXIBLE

Creo que hay una línea muy delgada entre ser flexible y la multitarea. Ya sabemos que lo de la multitarea no es algo bueno y de hecho conduce a ser menos productivo. Pero la flexibilidad es diferente.

Yo solía obsesionarme con terminar determinadas tareas a una hora determinada, así que si me encontraba con cualquier obstáculo (estar a la espera de que un cliente me respondiera con información clave, la wifi no tiraba en mi piso, etc.), me rendía y me largaba a hacer cosas poco productivas.

Ahora lo que hago es cambiar rápidamente de tarea si me encuentro con un parón en la anterior.

Así que, si se va la wifi en mi piso cuando pensaba contestar un montón de emails o responder a comentarios en el blog, me pongo a redactar mi siguiente artículo, o practico mecanografía, o hago mi rutina de estiramientos antes de lo previsto. Esto me proporciona tiempo para después, para poder llevar a cabo el trabajo que tengo que hacer online cuando regrese la conexión.

Se trata de entrenarte para cambiar de una mentalidad de incapacidad a una más dinámica:

  • Incapaz: No puedo trabajar, ¡no hay conexión!
  • Dinámica: Vale, no hay problema. ¿Qué más puedo hacer mientras?

Pero ojo con no meterse en multitarea con aquello de la flexibilidad. Intenta completar una tarea antes de pasarte a otra.

50. EXPLÍCATE (POR ESCRITO)

Un método que me suele ayudar cuando me quedo atascado en algún proyecto para un cliente es redactar el problema, como si se lo describiera a otra persona. Lo alucinante es que a menudo así se me ocurren soluciones. Cuando tienes que explicarte tu atasco a otra persona, tienes que justificar por qué no puedes avanzar con el proyecto, y tus excusas quedan expuestas como eso: excusas.

Intenta explicarte a otra persona por qué no puedes hacer algo, y pídeles que te lo digan si creen que les estás dando excusas baratas. O simplemente escríbelo tú mismo como si estuvieras explicándoselo a alguien; muy pronto se hace evidente que estás lleno de tonterías.

Para llevar esta idea aún más lejos, haz que los que trabajan contigo describan sus atascos por email, y verás como a ellos solos se les ocurren soluciones propias.

51. DECIDE Y CONQUISTA

Practica la realización de decisiones rápidas. A menudo la indecisión es peor que tomar la decisión equivocada. Míralo una vez, haz una decisión, cumple con tu decisión. Si es una decisión equivocada, no te preocupes, podrás cambiar de dirección más adelante. Para las decisiones grandes claro que viene bien consultarlo con la almohada y dejar que tu subconsciente haga su magia. Pero deja de procrastinar con las cosas pequeñas.

Creo que esta es la gran diferencia entre gente que consigue hacer cosas y gente que no. Los que toman acción toman más decisiones. Deciden y avanzan.

Así que adopta el hábito de tomar decisiones.

52. ESTABLECE PRIORIDADES

Darle prioridad a unas cosas sobre otras es de gran importancia. Necesitas averiguar cuáles son tus metas y darte unos objetivos. Si no tienes objetivos, no tienes donde apuntar, así que seguro que fallas.

A mí me gusta sentarme a averiguar mis metas y prioridades, por lo menos una vez cada cuatrimestre. Uso el método de Steve Pavlina para hacerlo, tal y como describe en su podcast Truth and awareness. Básicamente, escribes como te sientes acerca de varias áreas diferentes de tu vida y le das una puntuación del 0 al 10 dependiendo de tu nivel de satisfacción. Esto te da una buena idea de cuál debería ser tu enfoque en relación a tu progreso, y las ordeno por prioridad, para saber cuál de ellas tiene preferencia en caso de conflicto.

No puedo insistir lo bastante en la importancia de establecer prioridades. Una vez tienes claro cuáles son tus metas más importantes, podrás planificar mejor tu tiempo para asegurarte de que las alcances. Piensa efectividad más que en eficiencia. Las personas ocupadas son a menudo muy eficiente no hace que sea importante. Al establecer prioridades puedes realizar un uso efectivo de tu tiempo.

53. ELIMINA (80/20)

Una vez hayas averiguado cuáles son tus prioridades, estarás en una posición más adecuada para eliminar todo lo accesorio y reservar solo lo importante para tu lista de tareas. El principio de Pareto establece que un 80% de los efectos provienen de un 20% de las causas, lo que quiere decir que muchas de las cosas que hacemos tienen un impacto muy escaso: la mayoría de nuestras inversiones proporcionan beneficios escasos. Necesitamos identificarlas y eliminarlas.

Ejemplos comunes:

  • El 80% de tus ventas proviene de un 20% de tus clientes.
  • El 1% de la población posee el 90% de la riqueza.
  • Te pones un 30% de tu ropa un 70% del tiempo.

Como puedes ver, los números no son siempre 80/20, pero el principio es aplicable a bastantes áreas.

Desde que empecé a decidir mis prioridades y a marcarme objetivos, tengo bastante más confianza en mí mismo y puedo tomar buenas decisiones con mayor rapidez. Solo tengo que preguntarme si la ratio acción/inacción que estoy considerando me acercará más o menos a uno de mis objetivos primarios. Si la respuesta es no, lo dejo y me pongo a hacer otra cosa. Si la respuesta es sí, avanzo de manera confiada.

Es por esta razón por la que nunca juego a videojuegos y apenas veo la tele ni leo noticias. Estas actividades no me acercan a mis objetivos en absoluto, así que suelo considerarlas un desperdicio de mi tiempo.

¿A qué cosas le dedicas tú mucho tiempo? ¿Podrías invertir ese tiempo mejor?

54. MÁRCATE PLAZOS DE ENTREGA

Recuerda la Ley de Parkinson: el trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para su realización. En el instituto nos daban dos semanas para hacer un trabajo, y la gran mayoría de los alumnos irían corriendo a la impresora la tarde de entrega, después de una noche sin dormir dedicada a terminar el proyecto. El que tuviéramos dos semanas no tenía mucho que ver. Habría sido igual de tener una semana o un mes. Los seres humanos tendremos a dejar las cosas para más adelante, siempre que no se consideren urgentes. Y entonces, cuando se hacen urgentes, encontramos alguna forma mágica de llevarlas a cabo.

Es importante no marcamos plazos fáciles de vencimiento. Buscamos creamos una sensación de urgencia, para que tengamos retos que nos motiven. Eso hace que nos concentremos. A veces, si noto que estoy bajando el ritmo de trabajo, reduzco mis plazos de entrega a la mitad para asegurarme de no quedarme sentado sin hacer nada todo el día.

Una buena pregunta para hacerse en este sentido sería: ¿cómo llevaría a cabo esta tarde si tuviera que hacerla en quince minutos?

55. SÉ DINÁMICO

La pereza es como una bola de nieve que rueda por una ladera. Si te sientas y te pones a ver la tele durante media hora, es poco probable que quieras ir a hacer algo productivo después. Pero por suerte la productividad funciona de una forma similar. Conseguir hacer las cosas nos impulsa a seguir haciendo cosas. De ahí el dicho: «si quieres que algo se lleve a cabo, pídeselo a una persona ocupada».

Esto no quiere decir que siempre debas estar ocupado. Como es obvio, también es importante tomarse un tiempo para relajarse y recargar las pilas. Pero no engañes a tu yo futuro. Aprovecha los momentos libres para ordenar tu escritorio, fregar los platos, enviar ese email, etc. Utiliza esos momentos libres para invertir en tu futuro, aunque sea haciendo algo tan simple como hacer la compra a la hora del almuerzo un jueves para que puedas dormir una hora extra el sábado por la mañana.

56. COME BIEN

La comida es el combustible de tu cuerpo. Si utilizas un buen combustible, obtendrás un buen rendimiento. Reduce tu consumo de alimentos muy procesados y bebidas como alcohol, café y refrescos. Procura no cenar muy tarde. Presta atención a como tu energía aumenta o disminuye después de consumir determinados tipos de alimentos. No hay ninguna dieta que sea perfecta para todo el mundo, así que tienes que probar para ver qué te funciona a ti personalmente.

57. DESCANSA Y RECARGA LAS PILAS

Además de dormir, aquí ayudan también cosas como meditación, vacaciones o respiración profunda. Cualquier cosa que le permita a tu mente relajarse y a tu cuerpo recuperarse. Si quieres poder funcionar a un alto nivel de rendimiento de manera constante es fundamental permitirle bastante tiempo para descansar y recuperarte. Pero, cuidado, hay una línea muy delgada entre ese descanso necesario y la entrada en el terreno de la pereza.

58. HIGIENE Y ASPECTO

Cuando te sientes limpio y acicalado, te sientes mejor. Y cuanto mejor te sientas, más fácil es ser productivo. Para un acosa tonta e insignificante, pero para algunas personas implica un agran diferencia.

59. SÚBETE A LA OLA

Sigue la corriente cuando puedas. Hacer algo cuando te apetece es mucho más efectivo que forzarte a ello cuando no estás de humor. Por tanto, intenta identificar esa ola, esa sensación de gusto al hacer un atarea, y móntala todo el tiempo que puedas. Esto me ocurre a veces cuando escribo. A veces las palabras e ideas surgen con facilidad, y otras veces puede ser un esfuerzo enorme solo escribir un párrafo. Cuando estoy sobre esa ola, hago lo más que puedo para aprovecharla, incluso cambio otras cosas en mi agenda para ello si hace falta.

Esto no significa que debas aceptar tu fracaso y rendirte si no estás en «la zona». Como hemos mencionado en los puntos 37 y 38, tienes que hacer acto de presencia a la hora de trabajar, independientemente de cómo te sientas.

60. PRACTICA EL CONTROL DE IMPULSOS

La habilidad de dominar tus impulsos es una de las mayores claves de la productividad. Por ejemplo, en vez de mirar Instagram, te obligas a hacer otros veinte minutos de tu proyecto más importante. Eso es controlar un impulso.

Hay una manera bastante buena de practicar ese control de impulsos: meditar cinco minutos a diario. Recuerda que la meditación es una práctica. Es fácil acabar frustrado si no consigues que tu mente se distraiga, pero el objetivo de la meditación es precisamente reconocer cuándo se distrae tu mente, y luego hacer que tu atención regrese a la respiración. Cada vez que lo consigues, estás controlando ese impulso.

61. ACOSTÚMBRATE A UNA RUTINA

Tu cerebro tiene un poder de procesado limitado. Cuando entras en una rutina sólida, ahorras mucho de ese poder de procesado y puedes utilizarlo para tareas más exigentes, del alto nivel.

Un ejemplo perfecto de esto para mí es la comida. Cuando estoy viajando, las comidas exigen pensar mucho. Tengo que averiguar dónde están los restaurantes con mejor relación calidad-precio y qué pedir del menú. Si sé que voy a estar un tiempo en un sitio, pongo mi toma de decisiones en automático. Es decir, planifico una buena rutina lo más rápido que pueda y luego solo tengo que seguirla sin pensar demasiado. Ya he estado aquí en Chiang Mai, en Tailandia, durante un par de semanas y, con alguna rara excepción, como los mismos platos en los mismos restaurantes para desayunar, almorzar y cenar.

Es probable que hayas oído de otros ejemplos similares, como en el caso de la ropa. Steve Jobs se ponía el mismo tipo de ropa (vaqueros y un jersey de cuello vuelto) todos los días. Dicen que Albert Einstein hacía algo similar durante sus últimos años.

Esto también es aplicable a tus horas de trabajo. Sí, es genial ser trabajar para uno mismo porque puedes trabajar cuando quieras, pero la mayoría de las personas autónomas acaban trabajando siempre con el mismo horario porque esta regularidad les ayuda a ser más productivos. Desde luego a mí me funciona.

¿Qué tareas de bajo nivel puedes convertir en rutina, para que apenas tengas que pensar en ellas?

62. CONOCE TU PORQUÉ Y RECUÉRDATELO CONSTANTEMENTE

¿Por qué estás haciendo este trabajo? Esa es una pregunta fundamental que debes hacerte. Porque si no tienes una buena respuesta, te faltará motivación.

63. APRENDIZAJE DE «JUSTO A TIEMPO» CONTRA APRENDIZAJE DEL «POR SI ACASO»

«Los analfabetos del siglo 21 no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no puedan aprender, desaprender y reaprender».

Alvin Toffler

Cuidado con leer cosas que puedan ser útiles «algún día». Es más inteligente averiguar cuál es la siguiente cosa que necesitas aprender, aprenderla y ponerla en práctica de inmediato.

64. HAZ TRAMPAS

Soy bastante estricta con mi dieta y comer de forma extremadamente sana. Pero solo seis días a la semana. Los domingos son mi «día de hacer trampa» y me permito comer lo que me dé la gana. Es bastante asqueroso. Y genial.

Al permitirme hacer trampa una vez a la semana, encuentro mucho más fácil ser estricto y evitar comer mierda el resto de la semana. En conjunto, mi dieta es mucho mejor que cuando intentaba comer de forma saludable todos los días, y mucho más sostenible que intentar comer de forma sana todo el tiempo, sin indulgencia ninguna.

¿Qué es mejor? ¿Dos semanas de hacer algo a la perfección y luego dejar de hacerlo, o un número indefinido de semanas de hacer las cosas medio bien?

También hago trampas con el ejercicio. Con flexiones y dominadas, por ejemplo. Cuanto más lento las hagas, más difícil es para tus músculos, y mejor es tu entrenamiento. Pero el problema es que es mucho más difícil psicológicamente, ser fiel a un programa de entrenamiento si el progreso es muy lento. Así que a veces me columpio y pataleo un poco al hacer las flexiones para conseguir más repeticiones que el día anterior. Estoy haciendo trampas, sí, pero si eso me anima y me motiva para volver a entrenar al día siguiente, es algo positivo.

Reflexiona sobre dónde podrías hacer trampa de vez en cuando. Plantéate hacer trampa en alguna batalla ocasional, para que tengas mejores oportunidades de ganar la guerra.

65. OLVÍDATE DEL EQUILIBRIO A CORTO PLAZO

Date cuenta de que no SIEMPRE tiene que haber un equilibrio perfecto. Esto es algo IMPORTANTÍSIMO y mucha gente no lo entiende. Para conseguir el equilibrio perfecto entre tu trabajo y tu vida, a largo plazo, habrá veces cuando haya una falta importante de equilibrio. Puede que tengas un par de meses, antes de lanzar un producto, en los que trabajes 12 horas al día, 7 días a la semana. Claro que eso no es sostenible a largo plazo, pero qué demonios, ¡estás construyendo una empresa! Deben hacerse sacrificios. Cuanto antes aceptes esta realidad, antes de jarás de estresarte por ello y empezarás a hacer que las cosas pasen.

Dicho esto, la cosa funciona en ambos sentidos. Puede que haya momentos en los que te tomes dos semanas de vacaciones y casi no pienses en el trabajo. Disfruta de ese tiempo, no te estreses y disfruta del hecho de que te lo has ganado y es parte de tu forma de vida.

66. PREGÚNTATE: «¿CÓMO ENCAJA ESTO EN MI PLAN MAESTRO?»

Si alguien te llega y te pide que hagas una entrevista, podrías preguntarte: «Bueno, ¿cómo encaja esto en mi plan maestro?». Y si no encaja, entonces tal vez es algo que no deberías hacer y a lo que deberías considerar negarte. De hecho, es algo a lo que debes negarte. Es una pregunta muy sencilla que puedes hacerte para ayudarte a hacer decisiones más acertadas y más rápidas.

67. FRIEGA LOS PLATOS

Yaro Starak compartió recientemente su truco para ser productivo cuando no le apetece: empieza con una tarea pequeña y sencilla para crear el efecto bola de nieve. Yaro suele arrancar lavando los platos, pero recomienda casi cualquier tarea menor del hogar.

68. NO TE ESTRESES CON EL ESTRÉS

Kelly McGonigal comparte los resultados de un fascinante estudio sobre el estrés:

Este estudio evaluó a 30000 adultos en Estados Unidos durante ocho años, y comenzó preguntándoles: ¿cuánto estrés has sufrido este pasado año? TAmbién preguntaron: ¿crees que el estrés es malo para tu salud? Y más adelante utilizaron registros públicos para ver quién había muerto. Primero, las malas noticias: la gente que había sufrido mucho estrés el año anterior tenían un riesgo incrementado de un 43% de morir. Pero esto solo era así para la gente que creía que el estrés era malo para tu salud. La gente que sufría mucho estrés, pero no lo consideraban algo poco saludable no tenían más posibilidades de morir. De hecho, eran los que menos riesgo de muerte tenían de entre todos los sujetos del estudio, incluso en comparación con gente que tenía niveles relativamente bajos de estrés.

En conclusión: el estrés no es el problema. El problema es pensar que el estrés es el problema. Así que la próxima vez que te sientas estresado po rtrabajo, procura no pensar en ello como algo negativo. Más bien intenta pensar en ello como si fuera una respuesta útil de tu cuerpo ante una cantidad de trabajo desproporcionada, que te ayudará a tener un rendimiento superior.

69. CONVIÉRTETE EN UN NINJA DE GMAIL

El correo electrónico es un gran agujero de tiempo para mucha gente. Muchos de los que leéis esto probablemente usáis Gmail, así que termino con este post con unos consejillos que me han ayudado a ser más efectiva con mi uso del email.

  1. Ten Gmail abierto solo cuando lo estés utilizando de manera activa. Nunca lo tengas abierto en una ventana o pestaña de fondo. Es demasiado tentador saltar al correo cuando tengas una alerta de la bandeja de entrada, o pasar a esa pestaña sin darte cuenta y caer en el agujero de procesar correo electrónico sin pensar. A no ser que para ti sea muy importnate saberlo cada vez que recibas un email (y, para el 99,7% de nosostros, no es el caso), desactiva también cualquier alerta de correos nuevos que tengas en tu teléfono, ordenador, etc. Para un uso óptimo, comprobar el correo electrónico debería ser una decisión activa, no una reacción. (Esto es aplicable a cosas como redes sociales también).
  2. Intenta tener la bandeja de entrada siempre vacía. Tu bandeja de entrada no es una lista de tareas por hacer. Si un email necesita de una acción específica antes de poder contestar, archiva el correo y anota esa acción específica en tu lista de tareas. Si no, cada vez que compruebes tu bandeja tu bandeja de entrada te encotnrarás con mensajes viejos y tendrás que recordarqué acciones exigía cada uno de ellos (si es que te decidiste por alguna la primera vez que los viste).
  3. Utiliza los filtros. Solo te interesa recibir correos urgentes e importantes en tu bandeja de entrada. Crea filtros para todo para minimizar las distracciones. Por ejemplo, todos los blogs a los qeu estoy suscrita por email se filtran automáticamente fuera de la bandeja de entrada, y llevan la etiqueta «leer». Cuando decido pasar un tiempo leyendo artículos de blogs busco esa etiqueta en Fmail, miro los titulares y elijo los artículos que me interesan. Antes de empezar a hacer esto me llegaban artículos nuevos de blogs a la bandeja de entrada y acababa leyéndolos en vez de procesar emails urgentes o importantes.
  4. Procesa tus correos electrónicos en bloques. Esto es más fácil de hacer si usas bien los filtros. Por ejemplo, tengo todas mis alertas de comentarios filtrados por una etiqueta, que me permite saber cuándo alguien comenta en mi blog o mi canal de YouTube. Si estoy muy ocupado, no miro esa etiqueta hasta que la lista de no leídos llega a cinco o más. Procesar las cosas por tandas es mucho más efectivo, porque no pierdes un tiempo valioso cambiando de tareas o tipos de email. Es más fácil para mí lidiar con todos los comentarios de golpe que responder a un comentario, luego leer un artículo de blog, luego responder a un email de un amigo, luego responder a otro comentario, luego escribir durante media hora, etc.
  5. Si eres, como yo, una persona que funciona mejor por las mañanas, resiste la tentación de mirar tu email hasta después de comer. Es demasiado fácil para mí que «voy a mirar mi email rápido» se convierta en «¿dónde se fueron esas últimas tres horas?». Aunque recibas con frecuencia emails que exijan de una respuesta rápida, resiste la tentación de mirar el email a primera hora. Intenta terminar primero alguna tarea expansiva, alguna tarea de esas que normalmente dejas de lado una vez que entras en modo «respuesta». Para mí el día va mucho mejor cuando lo empiezo de una forma dinámica y activa en vez de pasiva/reactiva, y mirar el email es una forma ideal de caer en lo segundo.
  6. Ten una puerta trasera para Gmail. Con esto me refiero a que deberías tener alguna forma de usar Gmail sin tener que abrir primero tu bandeja de entrada, porque es fácil que te distraigan los mensajes nuevos. Esto ocurre con frecuencia cuando estás buscando información de algún email viejo. Cargas Gmail, pero antes de meter el término que buscas en la casilla de búsqueda, tus ojos se van a la lista de mensajes entrantes y antes de que te des cuenta ha desaparecido media hora y te estás preguntando por qué abriste Gmail para empezar. Mi solución para esto es un botón de Gmail en la barra de herramientas de mi explorador que enlaza a una etiqueta que no exite. Pincho ahí y Gmail me carga una página en blanco en vez de la bandeja de entrada. Ahí ya puedo utilizar el buscador sin que me distraigan los mensajes nuevos.
  7. Si estás siempre escribiendo las mismas respuestas a diferentes personas, una y otra vez, hay un par de cosas que puedes hacer. Puedes escribir un artículo tipo PUF (FAQ) y ponerlo online, e indicarle a la gente que pinche en él cuando te manden emails. Si te llegan muchos mensajes de este tipo a través de una página de contacto específica online, enlaza ese artículo en la propia página de contacto, para la gente lo vea antes de ponerse en contacto contigo. Otra opción es utilizar respuestas predeterminadas para este tipo de email repetitivo.
  8. Date de baja inmediatamente de listas de correos o boletines que no te aporten nada o a las que no recuerdas haberte apuntado.

10 DEMONIOS DEL ESCRITOR

10 DEMONIOS DEL ESCRITOR

Sí, todos sabemos ya cuál es el auténtico enemigo del escritor, o de cualquier persona que haya juntado varias palabras de forma bonita sobre un papel y haya osado considerarlo literario. La gran dificultad consiste en publicar, y muchos consideran que todo lo que haya antes (o después) de alcanzar esa meta no es importante.

Pero todos tenemos nuestros miedos, nuestras ambiciones y nuestras debilidades, esos problemas que se nos ponen por delante, maléficos, cuando intentamos escribir. Hace poco se me ocurrió preguntar a mis compañeros cuál era su mayor desafío a la hora de escribir, ya que muchos son escritores (profesionales o aficionados; de ficción o ensao; de prosa o poesía). Y muchas de las respuestas, cómo no, se repetían y se entrecruzaban. Aquí os dejo, resumido en una lista, el resultado: Del 10 al 1, los mayores demonios del escritor.

10. LOS DIÁLOGOS

Así, en general. No nos gustan nada. Es una labor delicada la de escribir diálogos que no queden artificiales y ñoños. Esta labor se ve influida, además, por elementos externos llenos de diálogos cliché como son muchas series de televisión o gran parte del cine comercial.

9. LA FALTA DE TIEMPO

Ah, el tiempo, ese bastardo… Tenemos vida familiar, trabajo, miles de cosas por hacer. El problema, además, es que tendemos a pensar en la escritura como algo que se realiza en grandes bloques, como esos escritores famosos que alquilan una habitación de hotel y se tiran tres meses sin salir de ella, escribiendo y consumiendo drogas. Sin embargo, la realidad es que solo diez minutos diarios de nuestro tiempo podrían significar una gran diferencia en la calidad de nuestra escritura.

8. ASPECTOS FORMALES.

La ortografía y la gramática son dos grandes enemigos, y otras cuestiones de estilo nos avasallan también: repeticiones de palabras, la búsqueda del adjetivo exacto, el exceso de puntos suspensivos, la descripción de temas peliagudos…

7. LA EXTENSIÓN

Una vez hemos comenzado, todo son ganas, alegría y admiración por la obra de arte que estamos creando. No obstante, conforme avanza el texto y la cosa se nos hace larga, perdemos un poco el norte y el amor por el texto. Las obras largas son difíciles, no hay duda; y cuanto más difíciles, más complicado es mantener la ilusión por lo que escribimos.

6. EL RITMO

La transición entre escenas, los cambios de estados de ánimos de los personajes, la fluidez de los diálogos… Como bien apuntaban mis amigos escritores, todo esto compone la música del texto, y si falla alguno de estos aspectos, falla todo.

5. CONSTANCIA

Está íntimamente relacionado con el punto 1. Tendemos a creer que escribir es algo que ocurre cuando bajan las musas del monte Parnaso y nos tocan con sus delicadas manos mágicas, pero la realidad es que las ideas brillantes provienen de sentarse de forma periódica delante del ordenador o del cuaderno para soltar nuestro rollo. Hay muchas más posibilidades de conseguir algo maravilloso de 500 intentonas pequeñas que de 5 intentonas grandilocuentes.

4. CORREGIR

Y corregir, y corregir otra vez. No solo es aburrido, sino que corremos el riesgo de acabar odiando tanto nuestro texto que acabe en la basura. La corrección es necesaria, pero la reescritura obsesiva puede llevarnos al oscuro abismo de la desesperación (yo misma tengo un manuscrito de 90.000 palabras abandonado, que estoy reescribiendo).

No obstante, por favor, no seas de esos «autores» que no revisan sus obras para «no perder la frescura del texto original». Los ojos de tus lectores te lo agradecerán.

3. EMPEZAR

Ese terror a la página en blanco nos bloquea, evita que siquiera lo intentemos. Ya sea por miedo, desidia o ansiedad, resulta que lo que nos cuesta, ante todo, es ponernos.

2. LA CONCENTRACIÓN

Parece ser que a todos nos falta enfoque. Cualquier distracción nos sirve: nuestra familia, las redes sociales o, incluso, como apuntó un amigo que parece querer la verdadera razón por la que trabajan los escritores: «las groupies pidiendo sexo».

1. LA PEREZA

La ganadora por goleada. Ya sea por procrastinación o simple dejadez, parece ser que lo que nos falta, por encima de todo, es fuerza de voluntad.

Personalmente, creo que la fuerza de voluntad, o la ausencia de esta, no es realmente la responsable. Ya he hablado en el blog de los pequeños hábitos y de lo que se puede conseguir con estos, y seguramente seguiré hablando del tema. Pero implementar un hábito exige dedicación y tiempo, y por tanto deberíamos concentrarnos en implementar aquellos que realmente van a producir un cambio importante en nuestras vidas, aquellos que responden a prioridades vitales.

Si tu mayor demonio en la escritura es la pereza, tal vez te convenga analizar cuáles son tus prioridades y decidir si merece la pena establecer un plan de acción. Y, más importante aún, llevarlo a cabo. Para el aficionado o el escritor ocasional, esto probablemente no compense. Pero para cualquier persona que pretenda mejorar la calidad de su escritura o avanzar en algún proyecto literario, la constancia es determinante. Y es la única forma de vencer a ese demonio número 1.

Con la escritura, como con el ejercicio, yo pensaba que todo era ponerse, que me faltaba disciplina y voluntad. y lo intentaba, una y otra vez, sin obtener resultados. Tuve que darme cuenta de que es una cuestión mucho más compleja, donde intervienen las costumbres, el entorno o la hora del día, entre otros muchos factores. Así que si realmente buscas constancia y disciplina, merece la pena analizar estos factores y modificarlos de forma eficiente antes que intentar conseguirlo a golpe de vara. Aunque la vara también puede venir bien, sobre todo si llevas a cabo algo por miedo a una penalización (uno de mis contactos escritores utiliza un sistema de «apuestas». Si no consigue alcanzar una meta de escritura a tiempo, deberá pagarle 50€ a su amigo, y viceversa. También se puede utilizar un sistema de recompensas, pero hay personas a las que la var les sienta la mar de bien).

Por otro lado, me parece muy curioso que apenas se hayan mencionado algunos aspectos que, como lectora y correctora, encuentro en la mayoría de mis clientes, sobre todo en el ámbito formal. ¿Es posible que muchos veamos complicaciones donde no las hay, y sin embargo no veamos aquellas que los demás consideran evidentes?

REFLEXIONES SOBRE RESEÑAS DE LIBROS

REFLEXIONES SOBRE RESEÑAS DE LIBROS

No me decidía a escribir este post, pero no me he aguantado y aquí estoy.

El tema es sobre reseñas de libros. He reseñado algunos libros que tengo en mi biblioteca. Son publicaciones que me interesan, que disfruto mirándolas, consultándolas y que estimo que al comentar su contenido aporto información sobre el libro a nivel práctico o lúcido. Son publicaciones que compré o que me regalaron y no necesariamente contienen rabiosa actualidad; sin embargo, las considero interesantes por lo que comunican y por lo provechosas que me han resultado en determinados momentos.

Por la tarea que desarrollaré en los próximos meses, y en la cual ya estuve «poniéndome a punto» in situ, me sucedieron algunas situaciones que me han llamado bastante la atención y que no sé si son habituales o simplemente algunas personas tienen mucho morro.

En pocos días he escuchado y/o leído frases muy concretas donde se especifica que «si no me envías el libro yo no lo reseño» y corteses preguntas que incluían tópicos como «cuánto pagan por reseñar un libro vuestro». Más pasmada me quedé cuando recibo un correo electrónico en respuesta a un mailing que enviamos con las próximas veinte novedades para los meses venideros. Un señor con toda su frescura (que también, parece, es un fresco) ha solicitado que se le envíen 16 ¡sí, 16 títulos! de los veinte que se citaban en el mensaje.

Cabe mencionar que entre estos veinte libros hay algunos de gran formato, a todo color y que pueden llegar a pesar tranquilamente más de un kilo (25 x 30 cm, papel estucado, 448 páginas, etc). Esto significa que significa que si multiplican estas características por varios ejemplares ni quiero pensar el bulto que conforman y los gastos de portes que insumirán para ser enviados. Y a todo esto, además, hay que considerar que tal vez no valga la pena la relación coste-beneficio de enviar los libros y el feedback obtenido por la difusión de los mismos.

Con todo esto me he preguntado varias cosas, especialmente en relación a mí:
¿Estoy desactualizada en cuanto al modus operandi del sector periodístico/bloguero?
¿Son habituales estas prácticas por parte de los profesionales de los medios de comunicación, incluido páginas web y blogs?
¿Puede una misma persona reseñar libros, por ejemplo, de arquitectura, de diseño gráfico, de vida autosuficiente, de fotoperiodismo y cuentos infantiles; con la misma pericia?
¿Soy tan ilusa que nunca se me ocurrió pedir a una editorial que me envíen un libro que puede llegar a interesarme para reseñarlo?
¿Soy tan pajuerana que reseño libros sin cobrar un fee por ello cuando parece que es una práctica habitual?

Para las dos primeras preguntas aún no tengo respuesta y tal vez, con el tiempo, encuentre alguna o varias. Es más, os agradecería enormemente que me desasnen al respecto si al leer este post tienen información sobre mis planteamientos.

A las dos últimas preguntas respondo que no. Que no porque si yo reseño un libro es porque lo he consultado, lo he utilizado y pienso que vale la pena escribir sobre el libro para que otras personas conozcan mi experiencia con él. Creo que una reseña de un libro que se ha usado para consulta puede orientarte sobre el nivel del contenido, la calidad del mismo y si realmente encontrarás lo que estás buscando en dicha publicación.

Se puede decir que esto mismo, al fin y al cabo, es lo que hace aquel que ha pedido que le envíen un libro para reseñarlo o quien cobra por escribir un texto sobre el libro. Y aquí retomo la tercera pregunta, que la contestaría a medias. Porque creo que no es lo mismo que un profesional de la jardinería reseñe un libro sobre plantas que hacerlo yo, que solo sé colocar tierra en una maceta y poner la planta que compro en el vivero. Una cosa es escribir y decir que un libro es lindo, que «me gusta» o tiene muchas fotos y otra cosa es analizarlo para que otros puedan apreciar si lo que hay en él vale la pena o no según sus intereses, desde una óptima profesional.

A favor de muchos periodistas y blogueros, que por suerte son la mayoría, debo añadir que muchos solicitan un PDF del libro de la temática que les ocupa, el material que haya disponible para difusión del mismo o si es posible enviarles un ejemplar.

Os agradecería que comenten esta entrada para saber si estoy fuera de sintonía, si exagero en mis aseveraciones o simplemente para dar vuestra opinión y sugerencia al respecto. ¡Muchas gracias!

 

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INFORMAR, COMUNICAR, LUEGO VENDER

INFORMAR, COMUNICAR, LUEGO VENDER

 “Puedes poner tu ebook o dbook (sic), sea un fixed layout o reflow layout, un iba, mobi, epub o cualquier tipo Kindle en un quiosco-app o biblioteca —que necesitas una para cada tienda, igual que las licencias—, para subir los libros a los diferentes markets y poder venderlos”.
Esta frase ficticia, y forzosamente exagerada, no es tan alejada de frases similares que pueden escucharse en una reunión entre profesionales o empresas que brindan servicios de digitalización de contenidos y los responsables de una editorial o de algunas de las áreas de una casa editora. Nos movemos en un mundo tecnológico en constante cambio, donde en un lapso muy corto de tiempo aparecen nuevos formatos, se retransforman los existentes, emanan nuevas plataformas y posibilidades de desarrollo tecnológico y, por ende, comerciales y económicas.
Esta evidente evolución hace que informar y comunicar —que son ciencias diferentes— sean dos acciones que deberían ir de la mano para poder vender. ¿Cómo puedo comprar un producto que no alcanzo a entender? ¿Cómo vender un producto o servicio a un posible cliente si éste no comprende o no conoce lo que le ofrezco? Aunque como profesional se haya trabajado años y años en el sector editorial, todo lo relacionado al mundo digital es nuevo; por tanto, desconocido o casi desconocido. Y, si bien nos vamos informando y aprendiendo de las innovaciones que surgen en el ámbito digital aplicado al sector editorial, es importante aprender, comprender y asumir cabalmente cada uno de los términos, de los productos, los servicios y las funcionalidades de todos ellos.
Con esto quiero decir que un productor de servicios digitales no sólo debe comunicar al potencial cliente de lo que puede ofrecerle, sino también informarle en qué consiste cada producto, cuál de todos ellos es el más adaptado a su catálogo y a sus lectores, cómo se distribuyen estos productos en la Red, cómo funcionan las aplicaciones de los quioscos y las diferentes plataformas, entre otras informaciones. No todas las personas que pertenecen al sector editorial —aunque haga 20 años que publican libros en papel y “toda la vida” han estado vinculados al sector del libro y de la edición— están familiarizadas con los diferentes formatos de libros digitales, con la producción de cada uno de los formatos, con las plataformas de distribución, las mecánicas de las librerías online, etc., etc.
Es fundamental no dar por sentado que quien nos escucha conoce la terminología y sabe qué es un quiosco o una biblioteca de distribución de libros digitales. No dar por sentado que quien está en frente conoce la diferencia entre un reflow o fixed layout o cómo funcionan las licencias de publicación digital, por poner sólo algunos ejemplos.
Quien tenga que explicarle cómo funciona toda la mecánica de producción, distribución y venta de libros digitales al director editorial de una casa editora —porque será el director editorial quién tome la decisión de publicar en digital y destinar presupuesto para ello— debe hacerlo de un modo que comprenda “de qué va este tema” de publicar en digital; con lujos y detalles: desde el término más absurdo y simple hasta la mecánica más compleja e incomprensible.

 

Por ello, estaría muy bien que quienes ofrecen servicios de digitalización de contenidos comiencen a comunicar de forma clara y eficiente sus productos y servicios, informando sobre los mismos. Que no se dé por hecho que porque nos movemos dentro de un mismo sector todos sabemos y conocemos de lo que estamos hablando. Informar, comunicar, y luego vender.
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QUÉ DEBE TENER UNA PÁGINA DE CRÉDITOS O LEGAL DE UN LIBRO

QUÉ DEBE TENER UNA PÁGINA DE CRÉDITOS O LEGAL DE UN LIBRO

Por norma consuetudinaria, cada libro tiene una página de crédito o página legal, y es aquella que solemos encontrar en la página 6 de cualquier libro. Esta página de créditos reúne datos relativos al copyright del autor y de la editorial, como también el ISBN, Depósito legal y la reserva de derechos.

¿Qué es la página de créditos de un libro?

La página de créditos es la página compuesta por informaciones que identifican a quienes han intervenido en la creación, edición, producción y publicación de una obra, sea impresa o digital, como también por datos relativos a la identificación de la obra.
Anteriormente he mencionado que es una norma consuetudinaria y es porque no existe en España una regulación legal específica que obligue a incorporar esta página dentro de un libro. Tampoco hay una pauta estricta de lo que debe contener o no esta página de créditos, aunque las editoriales y los escritores que autopublican suelen utilizar unos estándares que se repiten título a título.
Como rezan los contratos, a modo enunciativo pero no limitativo…

¿Qué información debe contener la página de créditos?

1. Copyright

Es un sistema que regula la propiedad intelectual y el derecho de autor. Empleado en los países anglosajones, para las obras en castellano comenzó a utilizarse a partir de la segunda mitad del siglo pasado. Significa que cualquier persona y/o entidad que se encuentre al lado del símbolo © posee los derechos patrimoniales o económicos exclusivos sobre dicha obra.
Lo más habitual es encontrar dos © en la página de créditos de los libros: el del autor y el de la casa editora, precedido o seguido del año de publicación.
© Juan Pérez Gómez, 2013
© Ediciones CMYK, 2013
En las obras extranjeras que han sido traducidas también podemos encontrar un tercer copyright, que corresponde al traductor. E incluso se puede incorporar © del prólogo, de la presentación, etc. (más habitual en obras de dominio público).
© Paula Nauta Grande, por la traducción
© Gabriel Infante Forte, por el prólogo
© Bibiana Martos Ponce, por las anotaciones
Si es un libro ilustrado también aparecerá el © del ilustrador, el fotógrafo, cartógrafo, etc.; es decir, cualquier otro profesional que han aportado su trabajo en el contenido del libro.
© Tiago González Arteaga, por las ilustraciones
© Estudio Tveo, por las fotografías

2. ISBN

El ISBN (International Standard Book Number) es el código numérico de 13 cifras (antes era de 10 cifras) que se usa con fines estadísticos y comerciales para identificar un libro.
La obtención de un ISBN para un libro no es obligatorio (lo fue hasta 2009 en España, pero ya no) aunque sí es un requisito previo para  realizar el Depósito legal.
Para las publicaciones periódicas se utiliza el ISSN (International Standard Serial Number) y para las publicaciones oficiales del Estado el NIPO (Número de Identificación de Publicaciones Oficiales).(*)

3. Depósito legal

Consiste en la obligación de depositar las obras en una institución de carácter público y se rige por la Ley 23/2011, de 29 de julio, de Depósito legal. No sólo aplica a las obras impresas sino también a las digitales y es obligatorio, a excepción de los libros impresos bajo demanda (hay más excepciones pero me remito a las que nos interesan ahora).
“Están obligadas a llevarlo publicaciones de todo tipo reproducidas en cualquier clase de soporte y destinadas por cualquier procedimiento a su distribución o comunicación pública, sea esta gratuita u onerosa, entre las que se incluyen, entre otros, los libros y folletos, estén o no destinados a la venta, revistas, partituras, cromos, mapas, documentos sonoros y audiovisuales, documentos electrónicos y sitios web”. (1) —¿Alguien hace Depósito legal de una página web y de cada una de sus actualizaciones?—.
Por ley, el Depósito legal debe figurar en la misma página que el ISBN y en el caso de las publicaciones periódicas en la mancheta (donde aparece el staff).

4. Aviso legal o reserva de derechos

Es el párrafo donde se explicita que al reproducir total o parcial la obra esto puede constituir un delito contra la propiedad intelectual.
Reservados todos los derechos. No se permite la reproducción total o parcial de esta obra, ni su incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio (electrónico, mecánico, fotocopia, grabación u otros) sin autorización previa y por escrito de los titulares del copyright. La infracción de dichos derechos puede constituir un delito contra la propiedad intelectual.

5. Pie editorial

Consta de los datos de la casa editorial. En la página de créditos se incluyen el nombre de la editorial, el domicilio social, a veces un teléfono de contacto y en la actualidad también la página web y dirección de correo electrónico.

6. Pie de imprenta

Conformado por los datos de la imprenta, en el caso del libro impreso, indicar dónde se ha realizado la impresión y suele ir en castellano e inglés:
Impreso por Impresiones Gráficas RGB
Calle de las Imágenes, 342 –  08001 Barcelona
info@igrgb.es – www.igrgb.es
Impreso en España – Printed in Spain

7. Título y editor original

En el caso de obras extranjeras traducidas al castellano se incluye el título del libro en su idioma original y a veces también el editor de esta obra.
Las editoriales que publican libros bajo la modalidad de coedición suelen estar obligadas por contrato con el coeditor a incluir esta información en la página de crédito del libro en castellano.
Título original: The Woman Who Found Her Face
© MakeUp Editions, Londres, 2012

8. Ediciones y reimpresiones

Es un dato que puede obviarse sin problemas, pero las editoriales prefieren ponerlo cuando realizan varias ediciones y reimpresiones de un libro porque es muestra de éxito de la obra, de que se ha vendido bien.
1ª edición: abril 2011
1ª reimpresión: enero 2012
2ª reimpresión: agosto 2012
3ª reimpresión: febrero 2013
4ª reimpresión: junio 2013
2ª edición: noviembre 2013
Si hay muchas ediciones, lo más aconsejable es mencionar la fecha de la primera y de la última.
© Ediciones CMYK 2001, 2013

9. Colaboradores

No tienen derecho patrimonial sobre la obra, a excepción del traductor, aunque muchas editoriales también incluyen al diseñador gráfico que realizó la cubierta, a los coordinadores, al maquetador, correctores, etc.
Diseño y composición: Carola Díaz Repetto
Fotografía de cubierta: Ignacio González Garro
Coordinación de la colección: Manuela Sáenz Pernoz
Correcciones: TxT Soluciones Editoriales

10. Staff

Esta parte de la página de créditos es exclusiva de las publicaciones periódicas, donde se indican los cargos y los nombre de las personas que intervienen en su creación, producción y publicación de la revista.
De esta forma, aquí se encuentra de forma detallada los directores, editores, coordinadores, el consejo académico, el comité editorial (ver ejemplo en la imagen del final).

11. Mención a instituciones, entidades y/o empresas

Aquellas que han financiado la publicación mediante subvención, apadrinamiento, patrocinio, cooperación, etc. o aquellas instituciones con las que la publicación tiene algún tipo de relación o pertenece.
Puede ser una línea de texto o una página entera, en el caso de libros producidos mediante crowdfunding e incluir un logotipo de la institución patrocinadora.
En el caso de las publicaciones oficiales las instituciones públicas tienen la obligación de identificarse (Real Decreto 1465/1999).
Esta publicación está cofinanciada por el
Fondo Europeo de Publicaciones Científicas

12. Información gráfica

En algunas publicaciones, mayormente libros ilustrados y relacionados con el diseño, se ha comenzado a incorporar información sobre la tipografía utilizada en el libro.
Tipografías utilizadas: familias Sabon y Syntax

13. Catalogación

Algunos libros también incluyen la catalogación que el sistema bibliotecario hace del libro. Esta información es especialmente relevante en publicaciones científicas, académicas y aquellas que son de consulta permanente, ya que facilitan su ubicación en las bases de datos. Ver ejemplo en la siguiente imagen.

 

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CÓMO DETECTAR UN CONTRATO DE EDICIÓN ABUSIVO

CÓMO DETECTAR UN CONTRATO DE EDICIÓN ABUSIVO

En una entrada anterior escribí en qué consistía consultoría editorial y una de las tareas que realizo es el asesoramiento en cuestiones legales, como la obtención del ISBN y el Depósito legal, las subvenciones, propiedad intelectual y los contratos de edición.
Hace unas semanas, al realizar una asesoría me encuentro con un contrato de edición que una gran editorial le ofrece a un autor para publicar un libro (el segundo). Las cláusulas eran totalmente abusivas, se las mire por donde se las mire, y ello me ha animado a escribir esta entrada. Además de evidenciar que el contrato era un corta-pega de otro (una misma cuestión se repetía en dos cláusulas) o un estándar que utiliza habitualmente la editorial, en el contrato de edición se le pedía al autor que cediera todos y cada uno de los derechos que este puede ceder, en todas y cada una de las modalidades de edición, para todos los idiomas existentes y, por supuesto, para todo el mundo.
Desde mi punto de vista, este contrato de edición es un despropósito porque despoja al autor de todos los derechos patrimoniales. Y también lo es para el asesor jurídico de  la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña (ACEC) Mario Sepúlveda, como puede leerse en los modelos de contratos de edición comentados que están disponibles en la página web de la ACEC.
Si bien no soy abogada —y nada mejor que un abogado para hablar de estos temas(*)— intentaré esbozar las líneas generales para conocer qué es un contrato de edición y cuáles son los puntos fundamentales sobre los que todo autor debe detenerse a analizar y evaluar. Pero antes listo unas consideraciones que, aunque redundantes, no son menos significativas y conforman el contexto en el que se celebra un contrato de edición:
·         Si no se firma el contrato de una hipoteca sin estudiar y avaluar antes las obligaciones y derechos, lo mismo debe hacerse con un contrato de edición: hay que estudiar, evaluar y analizar el contrato de edición, desde la primera letra hasta la última.
·         Preguntar siempre —siempre y a quien se considere oportuno— si no se entiende alguna cláusula o terminología del contrato de edición: no hay tener vergüenza por no comprender en qué consisten algunos de los derechos que se están pidiendo en una cláusula del contrato.
·         Entre las partes que firman un contrato de edición quien tiene mayor poder será quien desee imponer sus condiciones, y normalmente es la editorial, empresa o institución quien lleva las de ganar en esta relación de fuerzas.
·         La editorial intentará que el autor le ceda la mayor cantidad de derechos patrimoniales posibles, mientras que el autor intentará ceder la menor cantidad de derechos.
·         Cada contrato de edición es un mundo en sí mismo, no hay dos iguales, y se deben estudiar, analizar, desentrañar, sopesar, distinguir, comparar y comprender cada una de sus cláusulas o pactos.

¿Qué es un contrato de edición?

Lo que conocemos como “contrato de edición” es un contrato de cesión de derechos de propiedad intelectual, donde el creador de una obra cede determinados derechos de explotación económica a otro. Cuando se habla de “compra y venta de derechos” en realidad se refiere a cesión de derechos ya que estos no se pueden comprar ni vender, sino ceder.
Un contrato de edición está amparado por la Ley de Propiedad Intelectual que en España lo constituye el Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril y por otras legislaciones complementarias como la Ley 23/2011, de 29 de julio, del Depósito Legal, la Ley 14/1966, de 18 de marzo, de Prensa e Imprenta y el Real Decreto 2063/2008, de 12 de diciembre, que regula el ISBN y la Agencia Española del ISBN, entre otras normativas.
La propiedad intelectual engloba tanto a derechos morales como a derechos patrimoniales o de explotación. Los derechos morales son inherentes al creador de la obra y tienen carácter irrenunciable e inalienable (solo se transmiten por herencia cuando fallece el creador), mientras que los derechos patrimoniales refieren a la explotación económica de la obra y son estos derechos los que se ceden en un contrato de edición.

Dónde poner especial atención en un contrato de edición

Algunas cuestiones son más cruciales que otras a la hora de firmar un contrato de edición —pero no por ello las demás son menos importantes— y hay que poner especial atención sobre ellas. Cada uno de los puntos que menciono a continuación tienen relación entre sí y permiten diferentes combinaciones.
·         Derechos que se ceden: derecho de reproducción, de distribución, comunicación pública y de transformación de la obra; son derechos independientes entre sí y se pueden otorgar a diferentes personas o empresas en diferentes contratos. Por ejemplo, se puede firmar un contrato por todas las modalidades de explotación en papel con una editorial y con otra para la comercialización de la obra en diferentes versiones en digital. Siempre hay que establecer claramente cada uno de derechos y el autor debe ceder solo aquellos que realmente considere que se van a ejercer y reservarse los demás.
·         Duración del contrato: determina el tiempo de cesión de explotación de los derechos especificados en el contrato. No es lo mismo 10 que 5 años y menos en derechos relativos a la edición digital, especialmente considerando los cambios tecnológicos vertiginosos y el panorama aún difuso de la edición digital. Y excluir siempre la renovación tácita y automática del contrato de edición.
·         Ámbito lingüístico: refiere a los idiomas en que se permite la explotación de la obra. “Todas las lenguas y para todo el mundo” es, además de pretencioso, abusivo, por ello debe especificarse claramente el idioma sobre el que se cede el derecho de explotación. Por ejemplo, “lengua castellana” o “cualquier lengua oficial de España”.
·         Área territorial: significa dónde podrán explotarse los derechos cedidos y está siempre ligada al ámbito lingüístico. Se pueden dar diferentes combinaciones, como ser lengua castellana para todo el mundo, solo para España; lengua castellana para España y América Latina o para España y determinados países de América Latina, etc. En este punto aconsejo al autor que se reserve de ceder ciertos derechos para la explotación comercial de su obra en lengua castellana para Estados Unidos si la editorial con la que firma el contrato no tiene establecido y desarrollado mercado allí, ya que el día de mañana puede firmar otro contrato con otra editorial para que su obra sea explotado en territorio estadounidense (que cada vez es un mercado más atractivo para el castellano) obteniendo mejores ventajas.
·         Modalidades de explotación: refiere a todas y cada una de las formas en que puede explotarse una obra y, como versan siempre los contratos, por si se olvida mencionar alguna, “la presente enumeración reviste carácter meramente enunciativo y en ningún caso limitativo”: tapa dura o cartoné, rústica, ediciones económicas y/o de bolsillo, audiolibro, ediciones de lujo, ediciones de bibliófilo, ediciones ilustradas, ediciones especiales para empresas u otras editoriales, fascículos, ediciones para escuelas, ediciones resumidas o compendiadas, ediciones en soportes magnéticos o informáticos (así como la inclusión total o parcial en bases de datos), edición electrónica, digital y ebook, productos multimedia como enhanced ebooks, publicaciones parciales en diarios y revistas (pre y post publicación), soportes sonoros, serialización radiofónica, radiodifusión… ¿Realmente un creador quiere ceder, en un solo contrato de edición, todos estos derechos a una sola empresa?
·         Carácter de la cesión de derechos: no todas las cesiones tienen que ser en exclusiva, se puede supeditar el ejercicio de determinados derechos a la conformidad del autor u a otra cuestión, por ello es importante desglosar los derechos y no meterlos todos juntos en un mismo paquete, en especial en lo referente a la cesión de derechos de reproducción digital.
·         Remuneración por los derechos cedidos: hace referencia a lo que cobrará el autor por la explotación de su obra (royalties), incluido el anticipo. Por ejemplo, un 10% del PVP de la obra en modalidad libro impreso trade u 8% para bolsillo. Aquí también es importante delimitar para cada uno de los derechos la remuneración correspondiente; “25% de los ingresos netos del editor por cualquier modalidad de edición digital” puede resultar una frase un tanto ambigua y generalista, ya que no representa lo mismo la venta de un libro electrónico que el alquiler de este en una plataforma de lectura. Este es un punto en que autor y editorial tienen que negociar y encontrar un equilibrio lo más justo posible para ambas partes.
·         Representación y agencia: es una cláusula del contrato de edición por la cual el autor otorga a la editorial el poder de ser su representante y agente literario frente a otras editoriales u empresas, nacionales o extranjeras. Algunos autores no ponen suficiente reparo en ello y es una cuestión muy importante que además se relaciona con la remuneración, por lo que hay que estipular de forma clara también en el contrato de edición qué porcentajes corresponde a cada una de las partes.
Estas y otras cuestiones pueden parecer menores, pero en un contrato de edición jamás lo son. Más cláusulas y puntos contractuales están desglosados en en ebook Cómo detectar un contrato de edición abusivo. Los ítems mencionados aquí conforman lo que podríamos llamar el core de la cesión de los derechos de autor mediante un contrato de edición. Sin embargo, nunca se debe olvidar que un contrato está conformado por todas las cláusulas que contiene y deben analizarse unas en relación a las demás.
El autor es el creador de la obra y por tanto es quien decide qué, cómo, por cuánto tiempo, para qué modalidad de edición, etc. y por qué cede determinados derechos a una editorial (digo editorial porque es la situación más habitual, pero también puede ser cualquier otro tipo de empresa).
Si una editorial tiene interés en publicar a un autor también tiene interés en cuidar de él como creador de contenidos y en cuidar de su obra, por ello pedir “a saco” la cesión de todos los derechos resulta abusivo y a ojos de un autor se percibe como un despojo total de sus derechos. Nada mejor que establecer una relación de buena fe entre creador y empresa para llevar adelante un proyecto de forma exitosa.
Si quieres descargar todos los modelos de contratos de edición, en Word y en PDF, y también los contratos comentados puedes hacerlo desde este enlace.

(*) Mis principales referentes son 
Marià CapellàPascual Barberán MolinaAna María Cabanellas y los agentes literarios; por supuesto hay muchos más abogados especializados en propiedad intelectual.

 

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