VIDA SARCÁSTICA

VIDA SARCÁSTICA

La vida suele ser sarcástica.

Te coloca delante de la gente que te muestra amor, pero solamente por unos instantes.
Quedas marcado para siempre, marcado por una sensación, marcado por una historia, a hierro marcado para siempre.

Y se va, se esconde o se pierde...

La vida suele ser sarcástica.

Te impide olvidar aquella sensación de felicidad eterna y no te deja acariciarla de nuevo jamás.

¿Te podrá matar la desolación?
CAPÍTULO 24. QUIÉN ES DAWN

CAPÍTULO 24. QUIÉN ES DAWN

SESIÓN

Ximena

—Para empezar, me gustaría hacerte una pregunta —comentó la psicóloga tomando su lugar frente a mí. Yo estaba sentada en un cómodo sillón negro mientras la mirada de la mujer de treinta años me estudiaba con detenimiento. Dos metros de distancia nos separaba. Sobre sus piernas descansaba un bloc de notas en el cual (suponía) anotaría todo lo que yo le fuera diciendo.

Mi mamá había insistido en que viniera a una sesión con la única psicóloga de Villa Dorada. Según ella, yo estaba muy traumada con la muerte de Diego y con su ausencia.

De inicio, me había mostrado muy en contra de asistir: yo no estaba loca. Quizá mi subconsciente estaba un poco enganchado con el tema de la muerte de Diego, pero conscientemente estaba bien.

El consultorio de la psicóloga olía a aerosol de manzana-canela. Había estantes con juguetes (probablemente para niños pacientes) y libros sobre psicología de autores que no podía pronunciar. Por la pared estaban esparcidos los múltiples diplomas que la mujer había adquirido.

—¿Crees tú en la psicología? —esa era la pregunta de la mujer, ¡un poco rara para empezar!

Realmente no sabía qué contestar.

—Creo que la mente puede ser peligrosa en algunos casos.

—Entiendo —dijo, asintiendo con la cabeza—. Tu madre, cuando agendó una cita conmigo, que explicó de algunas cosas que has manifestado últimamente. Me refiero a la muerte de este chico… Diego.

—Sí —me mordí el labio. No sabía qué responder ante ello.

—Muy bien: ese será el tema central; pero a lo largo de las sesiones también hablaremos un poco sobre tu ámbito familiar y personal. Mientras tanto, ¿me quieres hablar acerca de la relación que tenías con ese chico? —la miré con dudas—. Debo poner muy en claro que todo lo que digas aquí será completamente confidencial. Los psicólogos debemos tener una ética para escuchar a nuestros pacientes y guardar lo que ellos nos cuenten; sobre todo, no juzgar y comprender la situación de cada persona. En este sentido, me gustaría que te expresaras con total confianza y seguridad. Veme a mí como a una amiga. ¡Yo seré tu amiga! —dijo, serena.

Esas palabras me dieron mucha seguridad para relatar todo aquello que había vivido junto a Diego; desde la infancia, hasta los últimos días de su vida donde ni me dirigía la palabra. Obviamente le relaté mi relación sexual y el sentimiento de cariño que experimenté por él desde ese momento hasta la fecha. Ella anotaba en su libreta absolutamente todo lo que le contaba y constantemente hacía preguntas reiterativas para confirmar la información. Mi narración duró alrededor de una hora. Me intrigaba saber qué cosas apuntaba; quizá solo fuera palabras clave: sexo, interés, cariño, obsesión…

—¡Muy bien! Veo que pasaste muchas experiencias al lado del chico. Pero, ¿qué representó su muerte para ti?

—No estoy muy segura. En mi interior guardaba la esperanza de que algún día fuéramos algo más que amigos —fui sincera—. Entonces, su muerte era también el final de esa esperanza —sentí un nudo en la garganta.

—Ya veo —asentía constantemente—. ¿Asististe a su funeral?

—Sí, incluso lo vi en el ataúd; esa imagen sigue grabada en mi mente y a veces sueño con él —mis manos me temblaban sobre el regazo.

—Entiendo… —notó mi nerviosismo—. Antes de seguir con el tema de cómo te sentiste con la muerte del chico, me gustaría que dejáramos en claro algunas cosas con respecto a tu relación con él. Esto no solo me ayudará a mí a conocerte más, también servirá para que tú las tengas claras y tu subconsciente no te juegue malas pasadas —dejó el bloc de notas a un lado de ella—. Por lo que sé hasta ahora: él te gustaba… y quizá le gustaste un poco, pero ¿él te quería realmente? Hablo de un sentimiento, no de un simple impulso.

—Creo que no —sentí tristeza al afirmar eso.

—Bien. Ahora, ¿por qué te aferraste a él, aunque no había un sentimiento recíproco? —inquirió.

—Él me dio lo que ningún chico me había dado.

—¿Qué cosa?

—Atención… seguridad, quizá. Hubo un tiempo en que preocupaba por mí y estaba atento a cuanto hacía. En ese momento pensé que lo nuestro sería fructífero. Él mostraba un interés hacia mí, y eso no lo había tenido nunca con nadie más…

—¿Y no querías perder esa atención que él te había brindado?

—C… creo… creo que sí —balbuceé.

—Entiendo —anotó algo más—. ¿En ese lapso, algún otro chico se acercó a ti?

—No —y si se había acercado alguien, no lo sabía; había estado obsesionada un poco con recuperar la atención de Diego que me olvidé del resto de las personas, hasta de mí misma.

—¿Y qué tal hoy? ¿Hay algún chico? —quiso saber.

—No… no estoy segura —estaba Matías… y el panteonero… ambos eran los únicos dos chicos con los que había mantenido una conversación, pero ¿tanto como un coqueteo? ¡No, para nada! Y ni siquiera pensar en el malnacido que me dejó a orillas de la carretera y que conocí en la fiesta de Alexa. Me había propuesto olvidar ese evento.

La mujer guardó unos segundos de silencio y me miró de forma apacible.

—¿Cada cuánto visitas el panteón? —notó mi rostro de incertidumbre, ¿cómo podía saber esa información? —Me lo contó tu madre —parecía leer mi mente.

Puse los ojos en blanco. ¡OH, MAMÁ!

—Cuéntame… —susurró ella.

—Voy a visitar a Diego al menos tres veces por la semana —confesé. Esa cifra también me sorprendió; cualquiera pensaría que estaba completamente mal del cerebro.

—Me llama la atención las palabras que usaste: voy a visitarlo. ¿Estás consciente de que no vas a visitarlo a él? —di un débil asentimiento—. Déjame decirte algo: tú vas a su tumba, pero ya no lo visitas a él… —apuntó ella—. Lo que estás visitando es el lugar donde están sus restos físicos. Diego dejó este mundo el día en que decidió quitarse la vida. Ese lugar ya no guarda la esencia del chico que tú conociste: llámese alma… o como quieras. Ese lugar es solo un recuerdo de que alguna vez existió Diego en la Tierra, pero él, no va a volver —fue tajante.

—Pues entonces quiero retener ese recuerdo de su existencia conmigo —solté una lágrima. Ella se acercó y me entregó un Kleenex.

—Ambas sabemos que eso no es lo correcto. Sí, cuando una persona muere es difícil soltarla, por todas aquellas experiencias que se vivieron. Pero ahora, esas experiencias se convertirán en recuerdos que siempre estarán en tu mente y que posiblemente te saquen una sonrisa. La clave de todo esto es entender que esa persona no va a volver. Suena duro; ¡y lo es! Pero hay que afrontar la realidad. No debemos crear fantasías, ni buscar cosas donde no las va a haber.

—Sé que el duelo es natural en la muerte… pero yo no puedo apartarlo de mi mente —lloré aún más.

—¿Has tenido contacto con sus padres después del fallecimiento? —negué—. Creo que te hará sentirte mejor hablar un poco con ellos, ya que han vivido el mismo dolor. Escucha: este tema es extenso y nos va a dar para varias sesiones… —añadió mirando la hora —por hoy quiero que empecemos a cerrar ese ciclo con respecto a tu relación con Diego. Va a ser tardado, pero se puede lograr con decisión. Es por tu bien.

—Bien —perdí la mirada en el suelo.

—¿Te parece correcto que nos veamos la siguiente semana? —asentí y caminé rumbo a la salida—. Perfecto; a la misma hora… ¡Que tengas buena noche! —salí del consultorio respirando aire fresco.

Ya pasaba de las nueve de la noche, las calles de Villa Dorada estaban solitarias con la débil lluvia que caía. Mi casa estaba por lo menos a diez manzanas. Me oculté bajo la capucha de mi sudadera y empecé a andar, con el temor de que alguien a esa hora me fuera a interceptar y asaltar. Varios pensamientos navegaban en mi mente, como piratas errantes que no me dejaban tranquila.

Era imposible no recordar el peligro que viví la noche de la fiesta, con aquel chico desconocido que me había dejado en un paraje a las afueras del pueblo. Afortunadamente mis padres se habían creído la mentira, pero si algo me hubiera pasado…

No, no quiero ni pensarlo…

Caminé en completo silencio y con un castañeteo de dientes provocado por el frío que descendía de los cerros. Cuando faltaban dos manzanas para llegar a mi casa, justo en la esquina, una persona chocó conmigo. No supe quién era, pero al igual que yo, llevaba una capucha que lo cubría. Giró el rostro hacia mí y me di cuenta de que era una chica; lo noté no solo por el pintalabios morado, sino por el cabello que sobresalía de la gorra. Avanzó a trompicones sobre la acera sin siquiera disculparse por el choque. Luego, empezó a correr sin ninguna razón aparente.

La gente de Villa a veces era rara, pero esa chica nunca la había visto por aquí.

Durante el camino restante a casa estuve con la sensación de que alguien me seguía. Al llegar al porche me giré al fin, había una sombra, ocultándose tras un poste de electricidad, pero mirándome atentamente. Podía inclusive notar el brillo de sus ojos posados en mi cara. Acto seguido, se escabulló corriendo mientras su pelo ondeaba en medio de la lluvia.

Era la misma chica y me había seguido hasta mi casa.

¿Por qué?

CÓMO TENER UNA PRODUCTIVIDAD SOBREHUMANA

CÓMO TENER UNA PRODUCTIVIDAD SOBREHUMANA

CÓMO SACARLE EL MAYOR RENDIMIENTO A ESTA LISTA

Hay muchas posibilidades de que solo por leer esto ya estés dejando de lado cosas más importantes que tienes que hacer. Pero estás leyendo sobre productividad, así que eso no es procrastinar, ¿no?

Este artículo no será una pérdida de tiempo si te ayuda a mejorar tu productividad a largo plazo. No obstante, para que eso pueda ocurrir, tienes que sacar algo realmente útil de aquí, algo que puedas probar durante un tiempo. Y como este es el artículo más largo que he publicado, hay muchas cosas que puedes llevar a cabo en esta lista. Demasiadas para que intentes utilizarlas todas a la vez.

Te recomiendo que lo hagas de la siguiente manera:

  1. Lee todo por encima y selecciona 2 o 3 consejos realizables, algo que puedas empezar a utilizar de inmediato.
  2. Dedica un par de minutos a implementar estos consejos. Si das con un consejo que crees que te llevará más tiempo del que dispones en estos momentos, añádelo como una nueva tarea a tu lista de cosas por hacer y vuelve a él más adelante.
  3. Ponte una alarma o recordatorio para dentro de una semana para revisar el estado de los consejos que implementaste y ver cómo están funcionando. Si no te están ayudando, abanadónalos.
  4. Tras realizar ese análisis, regresa a esta lista y ojéala de nuevo; repite el proceso.
  5. Haz lo mismo cada semana, revisando la lista hasta que ya no lo necesites.

1. LA PRODUCTIVIDAD ES UN MÚSCULO

Cal Newport lo llama enfoque duro. Sebastian Marshall lo llama control de impulsos.

El mensaje viene a ser el mismo: la productividad no es una habilidad, es un músculo. Cada vez que tienes una oportunidad de ser productivo y fallas, es como si no hubieras ido al gimnasio, y tus músculos se debilitan.

Eso no quiere decir que tengas que echarte a ti mismo la bronca cada vez que comas un dulce (la fuerza de voluntad es un recurso limitado y acabarás quemado), pero sé consciente de que tienes muchas oportunidades al día de practicar tu productividad. Cuanto más las aproveches, más fuerte te harás.

2. SEPARA LO URGENTE DE LO IMPORTANTE

Este es un principio fundamental de productividad, como dice Stephen Covey en su libro Los siete hábitos de la gente altamente efectiva.

Es más importante hacer las cosas adecuadas que hacer bien las cosas. Lo efectivo le gana a lo eficiente. No pierdas el tiempo tachando un montón de tareas de la lista incorrecta.

Covey resume esto en una tabla de urgente/importante:

URGENTENO URGENTE
IMPORTANTECrisisPrevención
Problemas que exigen resolución inmediataActividades para aprender a lidiar con la producción
Apagar fuegos (tareas correctivas)Establecer relaciones
Grandes reestructuraciones y revisionesPlanificación
Proyectos con fecha de entregaVolver a crear/mejorar
NO IMPORTANTEInterrupcionesAsuntos triviales
Algunas llamadasTareas pequeñas y no esenciales
Algunos correosAlgunos correos
Algunos informesAlgunas llamadas
Algunas reuniones Gente o tareas que son una pérdida de tiempo
Asuntos que exigen resolución próximaActividades placenteras
Actividades populares
Reelaboración y revisión parcial

Te interesa pasar el mayor tiempo posible en el cuadrante II, en las cosas importantes, pero no urgentes. Si no conviertes estas tareas en prioritarias, es posible que nunca se lleven a cabo.

3. HÁBITOS CLAVE

«El éxito no depende de hacer absolutamente todo bien, sino de identificar unas cuantas prioridades clave y convertirlas en palancas poderosas».

Charles Duhigg, El poder de los hábitos

Los hábitos clave son aquellos que te ayudan a pillar confianza e impulso. La recompensa que da este tipo de hábitos suele ser desproporcionadamente alta en relación con la inversión.

Algunos hábitos clave bastante comunes serían:

  • Hacer ejercicio
  • Hacer tu cama por las mañanas
  • Cuidado del aseo y aspecto personal
  • Mantener una zona de trabajo limpia y ordenada
  • Hacer un seguimiento de tus finanzas

Claro que puedes pasarte con el tema de los hábitos clave. Muchos de nosotros habremos decidido en alguna ocasión que ordenar nuestra mesa de trabajo era algo que teníamos que hacer ahora mismo, en vez de sentarnos y ponernos a trabajar en algo difícil.

4. DEJA QUE PASEN COSAS MALAS

Este es un buen consejo de Tim Ferriss. Para alcanzar tus metas, d evez en cuando tendrás que permitir que pasen cosas malas, como no responder a un correo importante mientras estás colaborando con una ONG o estás pasando un tiempo precioso con tu familia.

Aquí el truco está en saber diferenciar entre las cosas que puedes dejar pasar sin que ello acarree consecuencias graves más adelante.

5. SEGUIMIENTO

En 2009, un grupo de investigadores estadounidenses publicaron los resultados de un estudio sobre pérdida de peso que habían llevado a cabo con 1600 personas obesas. Lo único que le pidieron a los participantes fue que anotaran todo lo que comían, por lo menos un día a la semana. Muchos de los participantes hicieron bastante más que eso, y convirtieron lo de apuntar todo lo que comían en una costumbre diaria. Después de seis meses, aquellos que habían apuntado con asiduidad lo que habían comido habían perdido el doble de peso que el resto (1).

Este es el poder de hacer seguimiento, de monitorizar. Lo que se mide puede manejarse.

¿Cómo puedes utilizar ese tipo de seguimiento para aumentar tu productividad? Un ejemplo es RescueTime, una herramienta gratuita que monitorizará y te informará de cómo empleas el tiempo que pasas delante del ordenador.

6. EMPIEZA CON ALGO PEQUEÑO

Leo Babauta escribió acerca de cómo crear el hábito de usar seda dental. Su consejo era: Al principio, usa la seda solo con un diente cada noche. Parece ridículo, ¿verdad? Pero funciona. Si solo tienes que usar seda dental con un solo diente, no parece gran cosa; hay más posibilidades de que conserves el hábito, porque es rápido y fácil. Una vez ya has adoptado por completo la costumbre de usar la seda con un solo diente, empiezas a usarla con dos, luego con tres, y así progresivamente. Antes de que te des cuenta estarás usando seda o hilo dental para toda la dentadura, todas las noches.

Esto se puede aplicar a cualquier hábito. En vez de meterte de lleno en una rutina mañanera de ejercicio de 30 minutos, comprométete a hacer solo cinco minutos al día al principio. Cuando lleves haciéndolo un par de semanas, súbelo a diez minutos. Aumenta el hábito de esa manera.

7. LA FUERZA DE VOLUNTAD ES UN RECURSO LIMITADO

Soy mucho más productivo por la mañana, y me aseguro de enfrentarme a mis tareas más importantes a primera hora. ¿Por qué? Creo que es porque, como ya hemos mencionado, la fuerza de voluntad es un recurso limitado. Nuestra cantidad de fuerza de voluntad va menguando conforme avanza el día. Esta es la razón por la que a mucha gente le cuesta tanto ir al gimnasio o trabajar en un proyecto secundario después de un largo día de trabajo.

Si puedes, intenta levantarte un par de horas más temprano y haz entonces tu trabajo más importante, cuando tus niveles de fuerza de voluntad están a tope.

8. CONVIÉRTETE EN UNA PERSONA MADRUGADORA

A lo mejor te mata tener que levantarte temprano, pero es un hábito que te gustaría desarrollar. ¿Cómo hacerlo? Experimenta con estos consejos de Steve Pavlina y Leo Babauta.

9. PRUEBA QUÉ ES LO MEJOR PARA TI

Dicho esto, a lo mejor simplemente no eres una persona de mañanas y alcanzas tu máximo rendimiento por las noches, después de haber estado despierto ya muchas horas. Si es así como funciona tu cuerpo, perfecto. Trabaja con él, no contra él.

Puede que muchas de las ideas de esta lista no sean para ti. Aunque esté probado científicamente que algo funciona para el 99% de la población, puede que tú seas del restante 1%. La única forma de averiguarlo es probarlo, experimentar. No eres la media, ni la mediana, ni la mayoría. Eres un individuo, con un conjunto único de creencias, valores, motivaciones y circunstancias, que además están en perpetuo movimiento y cambio.

10. LA TÉCNICA POMODORO

Esta es una técnica de gestión de tiempo con la que divides tu trabajo en sesiones de 25 minutos, con pequeños descansos entre sesiones. Funciona muy bien para algunas personas.

11. PIE, RUTINA, RECOMPENSA

Ya he mencionado tres veces el libro de Duhigg, El poder de los hábitos. Eso es porque es excelente. La idea principal del libro es que los hábitos funcionan en un bucle de tres pasos:

Primero hay un pie, un detonador que le dice a tu cerebro que entre en modo automático y le indica qué hábito utilizar. Luego está la rutina, que puede ser física, mental o emocional. Por último, está la recompensa, que ayuda a tu cerebro a averiguar si merece la pena recordar este bucle en el futuro.

Si quieres modificar un hábito la manera más efectiva es conservar el pie y la recompensa y reemplazar la rutina. La rutina original no puede erradicarse. En vez de eso, debes reemplazarla con algo mejor. Por ejemplo, podría reemplazar el acto de fumar con ejercicio.

Esto es más fácil de decir que de hacer, claro. El primer paso es identificar el bucle. Si estás intentando romper con un hábito destructivo, pregúntate cuál es el pie y cuál es la recompensa, y luego encuentra una rutina diferente que puedas insertar en ese bucle, uno que puede proporcionarte una recompensa similar o mejor.

Si estás intentando crear un nuevo hábito positivo, como ir a correr todas las mañanas, necesitas crear pies y recompensas efectivas. El pie podría ser dejar tu ropa de deporte preparada desde la noche anterior, para que sea lo primero que veas al despertarte. Tu recompensa podría ser un batido de frutas riquísimo al volver de tu carrera.

12. ESCUCHA MÚSICA

Y hablando de pies, uno que me funciona a mí muy bien cuando quiero trabajar bastante es escuchar un tipo específico de música.

13. ACEPTA EL ABURRIMIENTO

«… si te permites aburrirte, aunque sea una hora o menos, y no luchas contra ello, los sentimientos de aburrimiento se verán sustituidos por sentimiento de paz. Después de un poco de práctica aprenderás a relajarte».

Richard Carlson, No te ahogues en un vaso de agua

Es importante tomarse un tiempo para descansar. Antes yo intentaba hacer algo productivo a todas horas. Si tenía hora y media libre una tarde de jueves, intentaba organizar un almuerzo con algún amigo.

¿Que no tengo mucho trabajo esta semana? ¿Por qué no iniciar un nuevo proyecto?

Ser tan dinámico está muy bien, pero he aprendido que puede llevarse demasiado lejos. Si intento sacarle el máximo a cada hora del día, acabo quemada.

Propongo como solución que aceptemos el aburrimiento. En vez de intentar hacer algo productivo con cada momento libre que tenga, simplemente me dejaré ir. A lo mejor iré a dar un paseo relajante, me sentaré en un parque a ver pasar el mundo, o me pondré a escuchar música. La idea es que debo darme más tiempo para relajarme y recargar las pilas, en vez de estar siempre obligándome a ser productivo.

14. DECIRLE QUE NO A LO QUE SE MERECE UN SÍ

Si el éxito es un catalizador para el fracaso porque lleva a «la persecución indisciplinada de más», entonces un antídoto simple sería la persecución disciplinada de menos. No me refiero a decir que no de forma aleatoria, sino de forma razonada, deliberada, eliminando lo no esencial de forma estratégica. No solo una vez al año como parte de una reunión de planificación, sino como una reducción, un enfoque y una simplificación constante. No solo me refiero a deshacerse de aquello que te hace perder el tiempo, sino también a estar dispuesto a prescindir de oportunidades realmente buenas. Pocos parecen tener el coraje de llevar este principio a la práctica, y tal vez por eso esto es lo que suele diferenciar a las personas y organizaciones de éxito de las de mucho éxito (Greg McKeown).

Hoy en día me veo en la tesitura de que tengo que decir no de forma habitual, y no solo a cosas malas. Tengo la suerte de que me llegan ofertas y oportunidades que no puedo decir que sí a todas. La única forma de manejar esto es ser implacable y aceptar que voy a enfadar a algunas personas al rechazar oportunidades geniales que ellos han tenido la bondad de ofrecerme. Esto es un reto. Si alguien quiere quedar para almorzar y charlar, me siento fatal si le digo que no. Esta persona ha tenido la iniciativa de contactar conmigo, y está dispuesta a dedicar parte de su valioso tiempo a pasarlo conmigo. Es difícil decirle que no a eso. Pero, llegados a cierto punto, no tienes más remedio. Hay un número limitado de almuerzos a la semana. Tienes que seleccionar con quién quieres pasar tu tiempo. Y, de nuevo, tendrás que ser implacable. Empiezas a poner en una balanza las ventajas y desventajas de construir una relación con ciertas personas.

15. NO TE LIMITES A QUEDAR CON LA GENTE, HAZ COSAS CON ELLA

Aunque podría parecer que me estoy contradiciendo, aquí ofrezco dos formas de encajar más reuniones con gente interesante sin estresarte demasiado:

  1. En vez de quedar de forma individual, organiza una cena o salida de grupo con otras personas interesantes con las que te gustaría conectar. Sé selectivo con tus invitados. Quieres personas que se vayan a llevar bien entre ellos.
  2. En vez de quedar a tomar café o algo así, invita a alguien a que te acompañe a hacer alguna actividad que ibas a realizar de todos modos. El ejercicio es un buen ejemplo. Invita a alguien para que te acompañe a correr por la mañana, o a jugar al frisbee en el parque.

16. EXIGE RESPETO Y DEJA CLARO DÓNDE ESTÁN LOS LÍMITES

«Me gustaría producir un impacto generacional en el mundo. Esto requiere que la gente que me rodea me trate muy bien, o que se largue de mi vida».

Sebastian Marshall

Mark Manson escribió una guía excelente para desarrollar límites claros con otras personas. Si no los tienes, la gente se va a aprovechar de ti y de tu tiempo.

17. ÉCHATE SIESTAS

Esto me funciona fenomenal. A lo mejor es porque soy más productivo por las mañanas. Siento que tengo dos mañanas al día cuando me echo una siesta por la tarde.

18. UTILIZA «CUBOS»

David Allen insiste en este tema en su libro Organízate con eficacia, un libro clásico sobre productividad.

Los «cubos» son lugares donde guardas tareas e información. Te interesa delegar procesos de tu cerebro lo más posible, porque cada cosa pequeña que intentas recordar te roba energía mental y te distrae.

Ejemplos de cubos:

  • Tu lista de tareas pendientes
  • Tu calendario
  • Tu listín de teléfonos
  • Cualquier servicio de alarma o recordatorio.

19. PREPÁRATE PARA EL TIEMPO MUERTO

Ten siempre cosas preparadas para que puedas hacerlas sobre la marcha. Asegúrate de tener podcasts en tu teléfono, libros y artículos en tu kindle. Aprovecha el tiempo muerto, como por ejemplo el qeu puedes tener mientras esperas en una cola.

Esto no quiere decir que siempre tengas que estar haciendo algo. A veces está bien simplemente esperar en una cola y no hacer nada, o ver a la gente pasar, o ir a dar una vuelta en el coche para despejarte. El objetivo no es utilizar cada minuto de tu día de forma productiva, pero es inteligente tener cosas preparadas que sean mejores que rascarse la barriga o mirar Facebook en el teléfono cuando llegue el tiempo muerto. No hacer nada está muy bien, siempre que sea de forma intencionada.

20. REPRODUCE INFORMACIÓN EN AUDIO Y VÍDEO A VELOCIDAD X1,5

Cuando entres en YouTube modifica la velocidad de reproducción de cada vídeo. La mayor parte de los vídeos de TED Talks o Khan Academy, por ejemplo, pueden verse a una velocidad de 1,5 sin perder por ello comprensividad, o incluso más rápido, con un poco de práctica. Para acelerar podcasts yo uso la app Swift Player en mi móvil, pero hay otras muchas con las mismas funciones.

Pruébalo y te darás de patadas por haber estado consumiendo contenido de audio y vídeo a velocidad normal durante tanto tiempo.

21. DEFINE TUS PRÓXIMAS ACCIONES

«Nada es especialmente difícil si lo divides en tareas pequeñas.

Henry Ford

Pon, por ejemplo, que quieres empezar un blog. Esa es tu meta. Genial. ¿Por dónde empezar? ¿Cuál es la siguiente acción que puede acercarte a tu meta? Si no sabes mucho de tecnología y no sabes cómo empezar un blog, tu primer paso podría ser conseguir asesoramiento de alguien que sí sepa. Así que escribes lo siguiente en tu lista de tareas:

  • Pregúntale a alguien con habilidades informáticas cómo se monta un blog. Solo que ese no es un primer paso realmente realizable. No es lo bastante específico. Todavía hay que darle vueltas antes de ponerse a trabajar. Un primer paso mucho mejor sería:
  • Escribe en una lista las tres personas que conoces con más conocimientos informáticos. Seguido de tres pasos más:
  • Obtén información de contacto para esas tres personas con conocimientos informaticos.
  • Escribe cinco preguntas específicas acerca de cómo montar un blog.
  • Envíale a cada persona con conocimientos informaticos estas preguntas.

Mucho mejor. Ahora tienes una lista de cosas que hacer, en vez de una lista de cosas sobre las que pensar. Tu acción poco definida se ha convertido en cuatro acciones muy específicas, cosas que puedes hacer, llevar a cabo.

Es mucho más difícil procrastinar cuando has identificado tu siguiente tarea.

22. DIVIDE TUS TAREAS ENTRE MANTENIMIENTO Y EXPANSIÓN

Las cosas expansivas son las que te interesa hacer cuando tu fuerza de voluntad esté a unos niveles altos (en mi caso, a primera hora de la mañana). Algunos ejemplos de este tipo de tarea serían escribir, responder e-mails importantes, hacer llamadas importantes o trabajar en documentación. Estos son solo algunos ejemplos míos. Los tuyos serán diferentes. Una tarea expansiva es cualquier cosa que requiere de un nivel avanzado de pensamiento creativo, y que normalmente es tu trabajo importante.

En cuanto a las tareas de mantenimiento, son aquellas que puedes realizar casi sin pensar, por lo que no necesitas un nivel alto de concentración. En esta categoría entrarían muchos correos electrónicos, limpiar tu habitación o escritorio, lavar la ropa, ir al supermercado, etc. Ten siempre lista una reserva de tareas de mantenimiento para cuando te toque un período de energía baja, pero en el que tengas suficiente motivación para realizar cosas básicas.

23. EJERCICIO

¿Cómo se vuelve uno más productivo?

Richard Branson se echó hacia atrás y reflexionó unos instantes. Los sonidos tropicales de su isla privada, Necker Island, murmuraban de fondo. Alrededor de él, veinte personas se sentaban prestándole una atención absoluta, preguntándose cuál sería la respuesta de un multimillonario a una de las grandes preguntas -tal vez la mayor- del mundo de los negocios. El empresario especialista en mercadotecnia Joe Polish había reunido aquel grupo para tener una tormenta de ideas para el crecimiento de Virgin Unite, la empresa filantrópica de Branson. Era uno de sus muchos proyectos neuvos y ambiciosos. El grupo Virgin ya tenía más de 300 empresas, más de 50000 empleados y unos ingresos de 25000 millones de dólares anuales. En otras palabras, Branson había construído personalmente un imperio mayor que el PIB de algunos países en vías de desarrollo. Y entonces él habló:

—Ve al gimnasio.

Hablaba en serio y lo explicó: hacer ejercicio le procuraba por lo menos cuatro horas productivas adicionales al día.

El cuerpo perfecto en cuatro horas

24. APRENDE MECANOGRAFÍA AL TACTO

El año pasado me comprometí a practicar mecanografía al tacto durante veinte minutos al día (usando este software gratuito) durante varios meses. Habré recuperado el doble de ese tiempo este año. Ojalá lo hubiera aprendido mucho antes. Es una habilidad productiva fundamental para cualquier persona que pase mucho tiempo delante de un teclado.

25. ATAJOS PARA TECLADO

Los atajos de teclado ofrecen ventajas ofrecen ventajas similares. Me duele ver a gente que utiliza el ratón para realizar tareas repetitivas que podrían llevarse a cabo de forma mucho más rápida con un atajo. Para algunas de esas personas, todo ese tiempo desperdiciado podría llegar a varias horas a la semana. Hazte un favor a ti mismo y busca a tajos de teclado para tu sistema operativo y para las aplicaciones que más uses.

26. APRENDE LECTURA RÁPIDA

No he probado esto todavía, pero empiezo a pensar en mi forma actual de leer de la misma manera que mi antigua manera de teclear. De media ya leo un libro a la semana, así que tiene sentido invertir tiempo en aprender a leer más rápido.

27. LA REGLA DE LOS CINCO MINUTOS

Creo que la primera vez que escuché hablar de esta regla fue a través de David Allen: si puedes llevar a cabo una tarea en cinco minutos o menos, y tienes ese tiempo disponible hazlo inmediatamente. Evita poner tareas en una lista de pendientes si pueden hacerse con rapidez y facilidad tan pronto te las encuentres. Si no, es solo una forma de procrastinación.

Si no tienes tiempo para ocuparte de ella en ese mismo instante, métela en su cubo particular (ver punto 18) para procesarla más tarde.

28. APILA

Me costaba mucho que arraigara el hábito de la meditación, aunque solo hiciera cinco minutos al día. Al final lo conseguí cuando me dediqué a «apilar» ese hábito sobre todo hábito que ya practicaba sin problema. Cada mañana, antes de practicar escritura libre (1000 palabras en 13 minutos), me sentaba y meditaba durante cinco minutos. Mi hábito de escritura libre funcionaba como pie o detonante para el hábito de meditación.

29. PRACTICA EL HACER COSAS, AUNQUE NO TE APETEZCA HACERLAS

El momento más importante para hacer algo es cuando no quieres hacerlo. Eso es lo que distingue a un campeón -alguien que sabe lo que tiene que hacer, no quiere hacerlo, pero lo hace de todos modos. Cualquiera puede escribir cuando le apetece escribir. Eso es fácil. Lo duro es hacerlo cuando no estás motivado ni inspirado y estás distraído.

En lo que se refiere a cualquier hábito que merezca la pena implementar, pasarás por rachas en las qeu simplemente no querrás hacer lo necesario. Llegados a este punto, muchos se echarán atrás y fracasarán. Hazlo de todas formas. estarás formando dos hábitos a la vez.

30. MODIFICA TU ENTORNO

El entorno tiene una importancia inmensa, e incluye muchas de las cosas que hemos mencionado aquí.

Es probable que nunca haya sido tan productivo como cuando me pasé dos meses en Hong Kong este año. Se debe al entorno que me creé. Tenía un lugar tranquilo donde trabajar todos los días, establecí una rutina sólida y la seguí religiosamente, y fui implacable, a la hora de eliminar distracciones, hasta el punto en que me hice bastante antisocial para no hacer nuevos amigos que quisiesen quedar a todas horas.

Este es un ejemplo extremo, lo admito, pero espero que entendáis por dónde voy.

Sebastian Marshall apagaba su portátil y lo colocaba bocabajo por la noche, para que por la mañana acordarse de planificar su día en una libreta, antes de conectarse a internet y comenzar a mirar su email, facebook, o lo que fuera.

Otra forma de implementar esta idea sería dejar colocada y lista tu ropa para el gimnasio antes de acostarte, para que no tengas más remedio que verla por la mañana. Si en vez de eso tienes que andar buscando en el armario para encontrar unos pantalones de deporte, hay menos posibilidades de que vayas al gimnasio.

Estamos hablando de barreras. Estas pueden funcionar en tu favor o en tu contra. Construye barreras que refuercen los tipos de comportamiento que quieres convertir en hábitos. Destruye las barreras que te desalienten.

31. ELIMINA INTERRUPCIONES

Jason Fried apunta las semejanzas entre el trabajo y el sueño. Si te despiertan cada hora durante la noche, por la mañana no vas a estar descansado, y del mismo modo las interrupciones frecuentes se asegurarán de que nunca entres en una buena dinámica con tareas importantes.

Móntalo todo lo mejor que puedas para que tengas una buena cantidad de tiempo ininterrumpido para realizar un trabajo excelente. Apaga tu teléfono, échale el pestillo a la puerta, múdate a Hong Kong durante dos meses…

Si no puedes trabajar con buenos bloques de tiempo sin interrupciones, ten más ojo con el tiempo del que sí dispones. Dedícate una media hora solo a ti mismo, concéntrate de manera intensa en tu trabajo más importante: esta media hora será mejor qeu dos horas con interrupciones frecuentes.

32. TU HÁBITO CLAVE PARA HOY

Simplemente empieza cada día escribiendo en qué hábito quieres trabajar. Podría ser algo específico o podría ser algo más general.

Por ejemplo, aquí os dejo algunos hábitos clave que he escrito en las últimas semanas:

  • Dedicarle por lo menos tres horas al post sobre productividad.
  • No morderme las uñas
  • Bandeja de entrada vacía
  • Hacer las cosas, evitar la pereza y la procrastinación
  • Iniciar conversaciones con, por lo menos, cinco desconocidos
  • Dedicarle menos de 30 minutos a redes sociales el día de hoy

Al escribirlo se hace más tangible. Pero también recomiendo combinar este consejo con el siguiente para conseguir espabilar del todo.

33. REPASO DIARIO

Este es similar al consejo sobre seguimiento que ya mencioné. Cuanto más consciente sea tu comportamiento, más fácil es modificarlo para mejor.

Mi repaso diario consistía inicialmente de estas seis preguntas:

  • ¿He llevado a cabo mi hábito clave hoy?
  • Horas aproximadas de sueño (noche + siestas) hoy
  • ¿Hice ejercicio hoy?
  • ¿Cómo de sana ha sido la comida de hoy? Escala de 1 al 10.
  • Nivel medio de energía hoy (1 a 10)
  • Productividad (1 a 10)

Solo me lleva como un minuto rellenarlo, y más adelante podré mirar atrás y hacer un seguimiento de mi progreso para ver en qué necesito mejorar. No obstante, lo mejor es que me obliga a ser responsable. No puedo simplemente escribir un gran objetivo como hábito clave por la mañana y luego olvidarme de ello. Sé que luego tendré que rendir cuentas por la noche, aunque solo sea ante mí mismo.

Con el paso del tiempo, mi repaso diario ha ido de seis a trece preguntas, pero aconsejo empezar con pocas. Para empezar, solo pregúntate, al final de cada día, si has conseguido llevar a cabo tu hábito clave. Si empiezas con demasiado, es muy probable que te acabes agobiando y que abandones la práctica al cabo de una semana o dos.

34. RESPONSABILIDAD PÚBLICA

Si te cuesta ser responsable, pídele ayuda a otra persona. Escoge a cinco personas de tu vida a las que odiarías decepcionar, y luego diles que de aquí a dos meses tendrán en su cuenta de email el primer manuscrito de tu libro, por ejemplo.

Otro beneficio a la hora de hacer saber a otras personas lo que estás intentando conseguir es que a menudo te ofrecen apoyo o sugerencias útiles.

35. ÚNETE/FUNDA UN GRUPO DE MASTERMIND

Nada me ha ayudado tanto con tareas grandes este año como los grupos Mastermind. En estos momentos estoy en tres de ellos.

¿Qué es un grupo Mastermind? Básicamente, se trata de una reunión periódica de un grupo pequeño de personas para hacer tormentas de ideas, ofrecer apoyo y ánimo, y para ser responsables unos ante otros. Puedes reunirte con tu grupo en persona o en línea.

¿Cómo encontrar gente con la que compartir esto? Pregúntale a personas a las que respetas, averigua si estarían interesadas en formar un grupo contigo. Así fue como acabé en mis tres grupos. Otras personas se acercaron a mí y me preguntaron si querría unirme.

Sé selectivo con aquellos a los que invitas, y prueba primero con tres personas máximo, antes de añadir a más. En mi experiencia, con más de tres personas puede ser un poco agobiante.

Prueba con una llamada de una hora, de forma periódica. Lo he hecho semanal, bisemanal y mensual. Creo que semanal solo es bueno si estás en un solo grupo.

¿Qué formato tendría que tener la reunión? En mi grupo nos turnamos con las obligaciones de liderazgo, para que todos tengan la oportunidad de dirigir la reunión. Comenzamos con una puesta al día de cinco minutos, donde todo el mundo explica lo que ha estado haciendo desde su última reunión. Luego se abre la veda para la tormenta de ideas. Cualquiera puede utilizar ese tiempo para también hacer preguntas, pedir opiniones, etc. Concluimos con cinco minutos cada uno para acordar metas y fijar recompensas/castigos.

36. MOTÍVATE CON CASTIGOS Y/O RECOMPENSAS

Ayuda muchísimo si defines un castigo o una recompensa para cada una de tus metas, y la expresas ante otras personas para que sean testigos (lo ideal es que sea con personas de confianza, como tu grupo Mastermind).

Mi amigo de Mastermind funciona sobre todo con recompensas. Se toma un helado cuando alcanza una meta. Yo respondo mejor a los castigos.

Mis castigos solían ser económicos. Si no alcanzaba mi meta donaba determinada cantidad a alguna ONG especificada por otros miembros del grupo. Esto no era muy efectivo, ya que dono un 15% de mis ingresos al mes de todas formas, y simplemente contaba mi dinero de castigo dentro de esa donación. Así que abandoné lo de los castigos económicos y prometí que cancelaría uno de mis «días tramposos» si no alcanzaba mi meta. Este castigo ha funcionado bien. Tan bien que hasta ahora no he fallado en ninguna meta que llevara consigo ese castigo, incluso cuando las metas eran realmente duras.

La moraleja de esta historia es que tus castigos tienen que motivarte bastante, o no serán eficientes. Un amigo mío una vez acordó raparse solo la mitad posterior de su cabeza si no alcanzaba su meta. No quería tener esa pinta ridícula, así que trabajó duro para conseguir su objetivo.

37. LA MARCHA DE 20 MILLAS

«Un progreso lento, consistente, es la única forma de hacer que ocurran las cosas grandes»

Nathan Barry

Intenta hacer 15 horas de ejercicio en un fin de semana y mira a ver qué pasa. Probablemente no sea nada bueno. Pero haz media hora de ejercicio al día durante un mes y te encontrarás genial. Del mismo modo, trabajar poco a poco en un proyecto grande de manera consistente funciona mucho mejor que intentar hacerlo todo de golpe.

Un ejemplo famoso de la superioridad de la perspectiva «lenta y constante» es la carrera hasta el Polo Sur. Robert Falcon Scott y Roald Amundsen dirigían sendos equipos, con la esperanza de ser cada uno el primero en llegar. El equipo de Scott marchaba todo lo que podía durante los días buenos, y descansaba cuando el tiempo era malo. El equipo de Amundsen decidió hacerlo de una forma diferente: marchaban veinte millas al día, independientemente del tiempo que hiciera.

La expedición de Amundsen salió muy bien. Cuando el equipo de Scott llegó finalmente al Polo Sur, se encontró con la bandera de Amundsen, ondeando al viento. Todos los miembros del equipo de Scott murieron en el viaje de 700 millas de regreso.

En lo que se refiere a tu trabajo más importante, a los proyectos grandes y significativos, esos son los más fáciles de ir retrasando. La gente tiene a subestimar lo que puede conseguir con un buen ritmo, y sobreestiman lo que pueden hacer en el momento del inicio.

38. TEN UN GENIO, NO SEAS UN GENIO

Si haces trabajo creativo con frecuencia, mira este TED Talk de Elizabeth Gilbert. Su visión de lo que es la creatividad me ha ayudado mucho a la hora de escribir, y me ha hecho mucho más fácil sentarme a trabajar y dedicar el tiempo necesario de forma constante.

39. PLANIFICA EL SIGUIENTE DÍA DURANTE LA NOCHE ANTERIOR

Personalmente no hago esto, pero he oído tantas veces que le funciona muy bien a gente muy productiva que tengo que incluirlo aquí. Tu sesión de planificación no tiene que durar más de cinco minutos. Si quieres que sea más elaborada, siéntate cada domingo y dedica una media hora a planificar tu semana.

40. SISTEMATIZA Y DELEGA

Una advertencia, antes de leer este punto: concéntrate primero en los resultados. Como dijo Bill Gates en una ocasión, «la automatización aplicada a una operación ineficiente magnificará la ineficiencia».

El libro Work, The System de Sam Carpenter es una obra brillante acerca de la sistematización. Nunca volverás a mirar el papel higiénico de la misma forma.

En cuanto a delegar, hay una regla que me gusta, que es que deberías delegar cualquier cosa que puedes conseguir que otro haga por lo menos al 80% de lo bien que podrías hacerlo tú mismo, sobre todo cuando puedes meterte en ello casi al final y arreglar erratas y errores. Del mismo modo, es mucho más fácil delegar si ya tienes un sistema eficiente de funcionamiento implementado.

Contratar ayuda es lo máximo en productividad.

Pat Flynn

41. UTILIZA LISTAS

Las listas son un sistema simple de valor incalculable. Si son lo bastante buenas para la NASA…

He empezado a usar listas para las entrevistas. En vez de intentar recordar todas las cosas que necesito hacer para preparar una entrevista, ahora solo tengo que comprobar todos los elementos de mi lista:

  • Poner el teléfono en silencio
  • Tener listo papel y lápiz para notas
  • Tener agua a mano
  • Tener las preguntas abiertas y repasadas
  • Comprobar el ángulo de la cámara
  • Comprobar que el disco duro tiene suficiente espacio para grabar
  • Comprobar la configuración de la grabadora de llamadas o de Camtasia
  • Ir al baño
  • Escuchar música que te motive

42. AUTOMATIZA

Automatiza todo lo que puedas y luego olvídate de ello. Un buen sitio para empezar son tus finanzas

¿Qué más puedes hacer automático? ¿Puedes suscribirte a una revista en vez de ir a la tienda a buscarla todas las semanas? ¿Podrías usar el servicio de Amazon Suscribe and Save para que te envíen a domicilio productos que consumes con frecuencia? ¿Qué herramientas online podrías usar para acelerar tu actividad en Internet?

Aunque al principio puede llevar algún tiempo automatizar las cosas, ten en cuenta que se trata de una inversión que merece la pena si a la larga te va a ahorrar mucho tiempo.

43. DEBES SABER CUÁNTO VALE TU TIEMPO

En mi primera autopublicación, recuerdo que me oponía a pagar por una portada que pudiera diseñar yo misma, aunque eso costara 10 euros y me llevara horas de trabajo diseñarla. Una locura.

Acabé concluyendo que tenía mucho más sentido gastarse diez euros en algo que me ahorrara incluso quince minutos, ya que me estaban pagando 20 euros la hora.

Así que el mensaje aquí es que tienes que aprender a reconocer cuánto vale tu tiempo. Si puedes gastar 50€ para ahorrarte una hora, y una hora de tu tiempo vale 60€, hazlo.

44. PERMISO PARA ABANDONAR

Para que te sea más fácil empezar con proyectos grandes, date permiso para dejarlos tras veinte minutos. Es todo lo que tienes hacer un gran trabajo en esos veinte minutos. Solo tienes que hacer un gran trabajo en esos veinte minutos. Solo tienes que intentarlo. Y cuando el reloj llegue a cero, eres libre para marcharte. O para quedarte, si has entrado en un buen ritmo de trabajo y te apetece.

45. UNA COSA A LA VEZ

No tengas la tele puesta mientras intentas estudiar. No hables por teléfono mientras lees un libro. No tengas un ojo puesto en tu bandeja de correo mientras escribes un artículo (siempre desconfío de gente que me contesta a un email casi de inmediato).

Se ha probado que la multitarea no es eficiente. Puede que algunas personas consigan hacer más cosas al realizar varias tareas a la vez, pero la calidad de su trabajo se ve reducida a expensas de esa cantidad.

Concéntrate con intensidad en solo una cosa a la vez. Haz bloques de tiempo, y en cada bloque concentra todo tu atención en tu tarea y mira a ver cómo de rápido puedes terminarla. Una vez la hayas finalizado, quítala de tu lista y pasa a la siguiente.

46. RODÉATE DE PERSONAS QUE SEAN TUS EJEMPLOS A SEGUIR

Imagínate que quieres hacerte con el hábito de practicar yoga tres o cuatro veces a la semana, pero todos tus amigos son juerguistas que salen a beber casi todas las noches. Es muy fácil: rodearte de esos amigos no va a ayudar a tu propósito de practicar yoga. Te conviene más hacer nuevos amigos a los que les guste el yoga, y dejar ir a aquellas amistades que ya no te sirven.

Mucha gente se mosquea conmigo cuando hablo de dejar atrás viejas amistades. Creen que es egoísta.

Pero así es como funciona: hay mucha gente en tu vida a la que no le va a gustar que empiece a cambiar, y algunos intentarán resistirse a ella de forma activa, o se dedicarán a despreciar tus esfuerzos. Pero tienes que cambiar si quieres crecer y aprender y mejorar. Así que puedes o quedarte como estás, intentar complacer a todo el mundo y nunca convertirte en la persona que quieres ser, o dejar atrás, de forma voluntaria, aquellas relaciones que no te permiten convertirte en esa persona que quieres ser.

Al final, podrás ayudar a más gente y ser una influencia más positiva en el mundo si le das prioridad a trabajar en tu propia mejora y en crear buenos hábitos. Así que no, dejar atrás a aquellos que se hacen llamar amigos y que te están cortando las alas no es nada egoísta.

47. NO LE DES VUELTAS A LOS FRACASOS

De vez en cuando vas a fracasar. No saldrás a correr cuando se supone que debes hacerlo, pasarás una semana entera sin escribir nada, te olvidarás de hacer tu informe diario.

Nos pasa a todos. Lo importante es no dejar que ese fracaso puntual se convierta por sí mismo en un hábito. Y la mejor forma de evitar eso es no ser muy duro contigo mismo.

El día antes de terminar este artículo, no hice mi hábito clave del día. Pero en vez de sentirme mal por ello, me propuse dormir bien, despertarme fresca y acabar con mi lista de tareas. Y eso es precisamente lo que hice.

Además, si no fallas de vez en cuando es que no estás poniendo una meta lo bastante difícil. Mantente cerca de ese límite.

48. COMPROMISOS DE 30 DÍAS

Las pruebas de 30 días son poderosas. Comprométete a hacer algo (o a no hacer algo) todos los días durante treinta días, y prométete que después podrás dejarlo si quieres, o que te darás alguna recompensa.

Lo que suele pasar con estas pruebas de treinta días es que las primeras dos semanas suelen ser difíciles, pero enseguida te adaptas a tu nueva rutina y empiezas a convertir el nuevo comportamiento en hábito. Una vez terminan esos treinta días, no es tremendamente difícil seguir con ello, así que lo haces.

49. SÉ FLEXIBLE

Creo que hay una línea muy delgada entre ser flexible y la multitarea. Ya sabemos que lo de la multitarea no es algo bueno y de hecho conduce a ser menos productivo. Pero la flexibilidad es diferente.

Yo solía obsesionarme con terminar determinadas tareas a una hora determinada, así que si me encontraba con cualquier obstáculo (estar a la espera de que un cliente me respondiera con información clave, la wifi no tiraba en mi piso, etc.), me rendía y me largaba a hacer cosas poco productivas.

Ahora lo que hago es cambiar rápidamente de tarea si me encuentro con un parón en la anterior.

Así que, si se va la wifi en mi piso cuando pensaba contestar un montón de emails o responder a comentarios en el blog, me pongo a redactar mi siguiente artículo, o practico mecanografía, o hago mi rutina de estiramientos antes de lo previsto. Esto me proporciona tiempo para después, para poder llevar a cabo el trabajo que tengo que hacer online cuando regrese la conexión.

Se trata de entrenarte para cambiar de una mentalidad de incapacidad a una más dinámica:

  • Incapaz: No puedo trabajar, ¡no hay conexión!
  • Dinámica: Vale, no hay problema. ¿Qué más puedo hacer mientras?

Pero ojo con no meterse en multitarea con aquello de la flexibilidad. Intenta completar una tarea antes de pasarte a otra.

50. EXPLÍCATE (POR ESCRITO)

Un método que me suele ayudar cuando me quedo atascado en algún proyecto para un cliente es redactar el problema, como si se lo describiera a otra persona. Lo alucinante es que a menudo así se me ocurren soluciones. Cuando tienes que explicarte tu atasco a otra persona, tienes que justificar por qué no puedes avanzar con el proyecto, y tus excusas quedan expuestas como eso: excusas.

Intenta explicarte a otra persona por qué no puedes hacer algo, y pídeles que te lo digan si creen que les estás dando excusas baratas. O simplemente escríbelo tú mismo como si estuvieras explicándoselo a alguien; muy pronto se hace evidente que estás lleno de tonterías.

Para llevar esta idea aún más lejos, haz que los que trabajan contigo describan sus atascos por email, y verás como a ellos solos se les ocurren soluciones propias.

51. DECIDE Y CONQUISTA

Practica la realización de decisiones rápidas. A menudo la indecisión es peor que tomar la decisión equivocada. Míralo una vez, haz una decisión, cumple con tu decisión. Si es una decisión equivocada, no te preocupes, podrás cambiar de dirección más adelante. Para las decisiones grandes claro que viene bien consultarlo con la almohada y dejar que tu subconsciente haga su magia. Pero deja de procrastinar con las cosas pequeñas.

Creo que esta es la gran diferencia entre gente que consigue hacer cosas y gente que no. Los que toman acción toman más decisiones. Deciden y avanzan.

Así que adopta el hábito de tomar decisiones.

52. ESTABLECE PRIORIDADES

Darle prioridad a unas cosas sobre otras es de gran importancia. Necesitas averiguar cuáles son tus metas y darte unos objetivos. Si no tienes objetivos, no tienes donde apuntar, así que seguro que fallas.

A mí me gusta sentarme a averiguar mis metas y prioridades, por lo menos una vez cada cuatrimestre. Uso el método de Steve Pavlina para hacerlo, tal y como describe en su podcast Truth and awareness. Básicamente, escribes como te sientes acerca de varias áreas diferentes de tu vida y le das una puntuación del 0 al 10 dependiendo de tu nivel de satisfacción. Esto te da una buena idea de cuál debería ser tu enfoque en relación a tu progreso, y las ordeno por prioridad, para saber cuál de ellas tiene preferencia en caso de conflicto.

No puedo insistir lo bastante en la importancia de establecer prioridades. Una vez tienes claro cuáles son tus metas más importantes, podrás planificar mejor tu tiempo para asegurarte de que las alcances. Piensa efectividad más que en eficiencia. Las personas ocupadas son a menudo muy eficiente no hace que sea importante. Al establecer prioridades puedes realizar un uso efectivo de tu tiempo.

53. ELIMINA (80/20)

Una vez hayas averiguado cuáles son tus prioridades, estarás en una posición más adecuada para eliminar todo lo accesorio y reservar solo lo importante para tu lista de tareas. El principio de Pareto establece que un 80% de los efectos provienen de un 20% de las causas, lo que quiere decir que muchas de las cosas que hacemos tienen un impacto muy escaso: la mayoría de nuestras inversiones proporcionan beneficios escasos. Necesitamos identificarlas y eliminarlas.

Ejemplos comunes:

  • El 80% de tus ventas proviene de un 20% de tus clientes.
  • El 1% de la población posee el 90% de la riqueza.
  • Te pones un 30% de tu ropa un 70% del tiempo.

Como puedes ver, los números no son siempre 80/20, pero el principio es aplicable a bastantes áreas.

Desde que empecé a decidir mis prioridades y a marcarme objetivos, tengo bastante más confianza en mí mismo y puedo tomar buenas decisiones con mayor rapidez. Solo tengo que preguntarme si la ratio acción/inacción que estoy considerando me acercará más o menos a uno de mis objetivos primarios. Si la respuesta es no, lo dejo y me pongo a hacer otra cosa. Si la respuesta es sí, avanzo de manera confiada.

Es por esta razón por la que nunca juego a videojuegos y apenas veo la tele ni leo noticias. Estas actividades no me acercan a mis objetivos en absoluto, así que suelo considerarlas un desperdicio de mi tiempo.

¿A qué cosas le dedicas tú mucho tiempo? ¿Podrías invertir ese tiempo mejor?

54. MÁRCATE PLAZOS DE ENTREGA

Recuerda la Ley de Parkinson: el trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para su realización. En el instituto nos daban dos semanas para hacer un trabajo, y la gran mayoría de los alumnos irían corriendo a la impresora la tarde de entrega, después de una noche sin dormir dedicada a terminar el proyecto. El que tuviéramos dos semanas no tenía mucho que ver. Habría sido igual de tener una semana o un mes. Los seres humanos tendremos a dejar las cosas para más adelante, siempre que no se consideren urgentes. Y entonces, cuando se hacen urgentes, encontramos alguna forma mágica de llevarlas a cabo.

Es importante no marcamos plazos fáciles de vencimiento. Buscamos creamos una sensación de urgencia, para que tengamos retos que nos motiven. Eso hace que nos concentremos. A veces, si noto que estoy bajando el ritmo de trabajo, reduzco mis plazos de entrega a la mitad para asegurarme de no quedarme sentado sin hacer nada todo el día.

Una buena pregunta para hacerse en este sentido sería: ¿cómo llevaría a cabo esta tarde si tuviera que hacerla en quince minutos?

55. SÉ DINÁMICO

La pereza es como una bola de nieve que rueda por una ladera. Si te sientas y te pones a ver la tele durante media hora, es poco probable que quieras ir a hacer algo productivo después. Pero por suerte la productividad funciona de una forma similar. Conseguir hacer las cosas nos impulsa a seguir haciendo cosas. De ahí el dicho: «si quieres que algo se lleve a cabo, pídeselo a una persona ocupada».

Esto no quiere decir que siempre debas estar ocupado. Como es obvio, también es importante tomarse un tiempo para relajarse y recargar las pilas. Pero no engañes a tu yo futuro. Aprovecha los momentos libres para ordenar tu escritorio, fregar los platos, enviar ese email, etc. Utiliza esos momentos libres para invertir en tu futuro, aunque sea haciendo algo tan simple como hacer la compra a la hora del almuerzo un jueves para que puedas dormir una hora extra el sábado por la mañana.

56. COME BIEN

La comida es el combustible de tu cuerpo. Si utilizas un buen combustible, obtendrás un buen rendimiento. Reduce tu consumo de alimentos muy procesados y bebidas como alcohol, café y refrescos. Procura no cenar muy tarde. Presta atención a como tu energía aumenta o disminuye después de consumir determinados tipos de alimentos. No hay ninguna dieta que sea perfecta para todo el mundo, así que tienes que probar para ver qué te funciona a ti personalmente.

57. DESCANSA Y RECARGA LAS PILAS

Además de dormir, aquí ayudan también cosas como meditación, vacaciones o respiración profunda. Cualquier cosa que le permita a tu mente relajarse y a tu cuerpo recuperarse. Si quieres poder funcionar a un alto nivel de rendimiento de manera constante es fundamental permitirle bastante tiempo para descansar y recuperarte. Pero, cuidado, hay una línea muy delgada entre ese descanso necesario y la entrada en el terreno de la pereza.

58. HIGIENE Y ASPECTO

Cuando te sientes limpio y acicalado, te sientes mejor. Y cuanto mejor te sientas, más fácil es ser productivo. Para un acosa tonta e insignificante, pero para algunas personas implica un agran diferencia.

59. SÚBETE A LA OLA

Sigue la corriente cuando puedas. Hacer algo cuando te apetece es mucho más efectivo que forzarte a ello cuando no estás de humor. Por tanto, intenta identificar esa ola, esa sensación de gusto al hacer un atarea, y móntala todo el tiempo que puedas. Esto me ocurre a veces cuando escribo. A veces las palabras e ideas surgen con facilidad, y otras veces puede ser un esfuerzo enorme solo escribir un párrafo. Cuando estoy sobre esa ola, hago lo más que puedo para aprovecharla, incluso cambio otras cosas en mi agenda para ello si hace falta.

Esto no significa que debas aceptar tu fracaso y rendirte si no estás en «la zona». Como hemos mencionado en los puntos 37 y 38, tienes que hacer acto de presencia a la hora de trabajar, independientemente de cómo te sientas.

60. PRACTICA EL CONTROL DE IMPULSOS

La habilidad de dominar tus impulsos es una de las mayores claves de la productividad. Por ejemplo, en vez de mirar Instagram, te obligas a hacer otros veinte minutos de tu proyecto más importante. Eso es controlar un impulso.

Hay una manera bastante buena de practicar ese control de impulsos: meditar cinco minutos a diario. Recuerda que la meditación es una práctica. Es fácil acabar frustrado si no consigues que tu mente se distraiga, pero el objetivo de la meditación es precisamente reconocer cuándo se distrae tu mente, y luego hacer que tu atención regrese a la respiración. Cada vez que lo consigues, estás controlando ese impulso.

61. ACOSTÚMBRATE A UNA RUTINA

Tu cerebro tiene un poder de procesado limitado. Cuando entras en una rutina sólida, ahorras mucho de ese poder de procesado y puedes utilizarlo para tareas más exigentes, del alto nivel.

Un ejemplo perfecto de esto para mí es la comida. Cuando estoy viajando, las comidas exigen pensar mucho. Tengo que averiguar dónde están los restaurantes con mejor relación calidad-precio y qué pedir del menú. Si sé que voy a estar un tiempo en un sitio, pongo mi toma de decisiones en automático. Es decir, planifico una buena rutina lo más rápido que pueda y luego solo tengo que seguirla sin pensar demasiado. Ya he estado aquí en Chiang Mai, en Tailandia, durante un par de semanas y, con alguna rara excepción, como los mismos platos en los mismos restaurantes para desayunar, almorzar y cenar.

Es probable que hayas oído de otros ejemplos similares, como en el caso de la ropa. Steve Jobs se ponía el mismo tipo de ropa (vaqueros y un jersey de cuello vuelto) todos los días. Dicen que Albert Einstein hacía algo similar durante sus últimos años.

Esto también es aplicable a tus horas de trabajo. Sí, es genial ser trabajar para uno mismo porque puedes trabajar cuando quieras, pero la mayoría de las personas autónomas acaban trabajando siempre con el mismo horario porque esta regularidad les ayuda a ser más productivos. Desde luego a mí me funciona.

¿Qué tareas de bajo nivel puedes convertir en rutina, para que apenas tengas que pensar en ellas?

62. CONOCE TU PORQUÉ Y RECUÉRDATELO CONSTANTEMENTE

¿Por qué estás haciendo este trabajo? Esa es una pregunta fundamental que debes hacerte. Porque si no tienes una buena respuesta, te faltará motivación.

63. APRENDIZAJE DE «JUSTO A TIEMPO» CONTRA APRENDIZAJE DEL «POR SI ACASO»

«Los analfabetos del siglo 21 no serán aquellos que no sepan leer y escribir, sino aquellos que no puedan aprender, desaprender y reaprender».

Alvin Toffler

Cuidado con leer cosas que puedan ser útiles «algún día». Es más inteligente averiguar cuál es la siguiente cosa que necesitas aprender, aprenderla y ponerla en práctica de inmediato.

64. HAZ TRAMPAS

Soy bastante estricta con mi dieta y comer de forma extremadamente sana. Pero solo seis días a la semana. Los domingos son mi «día de hacer trampa» y me permito comer lo que me dé la gana. Es bastante asqueroso. Y genial.

Al permitirme hacer trampa una vez a la semana, encuentro mucho más fácil ser estricto y evitar comer mierda el resto de la semana. En conjunto, mi dieta es mucho mejor que cuando intentaba comer de forma saludable todos los días, y mucho más sostenible que intentar comer de forma sana todo el tiempo, sin indulgencia ninguna.

¿Qué es mejor? ¿Dos semanas de hacer algo a la perfección y luego dejar de hacerlo, o un número indefinido de semanas de hacer las cosas medio bien?

También hago trampas con el ejercicio. Con flexiones y dominadas, por ejemplo. Cuanto más lento las hagas, más difícil es para tus músculos, y mejor es tu entrenamiento. Pero el problema es que es mucho más difícil psicológicamente, ser fiel a un programa de entrenamiento si el progreso es muy lento. Así que a veces me columpio y pataleo un poco al hacer las flexiones para conseguir más repeticiones que el día anterior. Estoy haciendo trampas, sí, pero si eso me anima y me motiva para volver a entrenar al día siguiente, es algo positivo.

Reflexiona sobre dónde podrías hacer trampa de vez en cuando. Plantéate hacer trampa en alguna batalla ocasional, para que tengas mejores oportunidades de ganar la guerra.

65. OLVÍDATE DEL EQUILIBRIO A CORTO PLAZO

Date cuenta de que no SIEMPRE tiene que haber un equilibrio perfecto. Esto es algo IMPORTANTÍSIMO y mucha gente no lo entiende. Para conseguir el equilibrio perfecto entre tu trabajo y tu vida, a largo plazo, habrá veces cuando haya una falta importante de equilibrio. Puede que tengas un par de meses, antes de lanzar un producto, en los que trabajes 12 horas al día, 7 días a la semana. Claro que eso no es sostenible a largo plazo, pero qué demonios, ¡estás construyendo una empresa! Deben hacerse sacrificios. Cuanto antes aceptes esta realidad, antes de jarás de estresarte por ello y empezarás a hacer que las cosas pasen.

Dicho esto, la cosa funciona en ambos sentidos. Puede que haya momentos en los que te tomes dos semanas de vacaciones y casi no pienses en el trabajo. Disfruta de ese tiempo, no te estreses y disfruta del hecho de que te lo has ganado y es parte de tu forma de vida.

66. PREGÚNTATE: «¿CÓMO ENCAJA ESTO EN MI PLAN MAESTRO?»

Si alguien te llega y te pide que hagas una entrevista, podrías preguntarte: «Bueno, ¿cómo encaja esto en mi plan maestro?». Y si no encaja, entonces tal vez es algo que no deberías hacer y a lo que deberías considerar negarte. De hecho, es algo a lo que debes negarte. Es una pregunta muy sencilla que puedes hacerte para ayudarte a hacer decisiones más acertadas y más rápidas.

67. FRIEGA LOS PLATOS

Yaro Starak compartió recientemente su truco para ser productivo cuando no le apetece: empieza con una tarea pequeña y sencilla para crear el efecto bola de nieve. Yaro suele arrancar lavando los platos, pero recomienda casi cualquier tarea menor del hogar.

68. NO TE ESTRESES CON EL ESTRÉS

Kelly McGonigal comparte los resultados de un fascinante estudio sobre el estrés:

Este estudio evaluó a 30000 adultos en Estados Unidos durante ocho años, y comenzó preguntándoles: ¿cuánto estrés has sufrido este pasado año? TAmbién preguntaron: ¿crees que el estrés es malo para tu salud? Y más adelante utilizaron registros públicos para ver quién había muerto. Primero, las malas noticias: la gente que había sufrido mucho estrés el año anterior tenían un riesgo incrementado de un 43% de morir. Pero esto solo era así para la gente que creía que el estrés era malo para tu salud. La gente que sufría mucho estrés, pero no lo consideraban algo poco saludable no tenían más posibilidades de morir. De hecho, eran los que menos riesgo de muerte tenían de entre todos los sujetos del estudio, incluso en comparación con gente que tenía niveles relativamente bajos de estrés.

En conclusión: el estrés no es el problema. El problema es pensar que el estrés es el problema. Así que la próxima vez que te sientas estresado po rtrabajo, procura no pensar en ello como algo negativo. Más bien intenta pensar en ello como si fuera una respuesta útil de tu cuerpo ante una cantidad de trabajo desproporcionada, que te ayudará a tener un rendimiento superior.

69. CONVIÉRTETE EN UN NINJA DE GMAIL

El correo electrónico es un gran agujero de tiempo para mucha gente. Muchos de los que leéis esto probablemente usáis Gmail, así que termino con este post con unos consejillos que me han ayudado a ser más efectiva con mi uso del email.

  1. Ten Gmail abierto solo cuando lo estés utilizando de manera activa. Nunca lo tengas abierto en una ventana o pestaña de fondo. Es demasiado tentador saltar al correo cuando tengas una alerta de la bandeja de entrada, o pasar a esa pestaña sin darte cuenta y caer en el agujero de procesar correo electrónico sin pensar. A no ser que para ti sea muy importnate saberlo cada vez que recibas un email (y, para el 99,7% de nosostros, no es el caso), desactiva también cualquier alerta de correos nuevos que tengas en tu teléfono, ordenador, etc. Para un uso óptimo, comprobar el correo electrónico debería ser una decisión activa, no una reacción. (Esto es aplicable a cosas como redes sociales también).
  2. Intenta tener la bandeja de entrada siempre vacía. Tu bandeja de entrada no es una lista de tareas por hacer. Si un email necesita de una acción específica antes de poder contestar, archiva el correo y anota esa acción específica en tu lista de tareas. Si no, cada vez que compruebes tu bandeja tu bandeja de entrada te encotnrarás con mensajes viejos y tendrás que recordarqué acciones exigía cada uno de ellos (si es que te decidiste por alguna la primera vez que los viste).
  3. Utiliza los filtros. Solo te interesa recibir correos urgentes e importantes en tu bandeja de entrada. Crea filtros para todo para minimizar las distracciones. Por ejemplo, todos los blogs a los qeu estoy suscrita por email se filtran automáticamente fuera de la bandeja de entrada, y llevan la etiqueta «leer». Cuando decido pasar un tiempo leyendo artículos de blogs busco esa etiqueta en Fmail, miro los titulares y elijo los artículos que me interesan. Antes de empezar a hacer esto me llegaban artículos nuevos de blogs a la bandeja de entrada y acababa leyéndolos en vez de procesar emails urgentes o importantes.
  4. Procesa tus correos electrónicos en bloques. Esto es más fácil de hacer si usas bien los filtros. Por ejemplo, tengo todas mis alertas de comentarios filtrados por una etiqueta, que me permite saber cuándo alguien comenta en mi blog o mi canal de YouTube. Si estoy muy ocupado, no miro esa etiqueta hasta que la lista de no leídos llega a cinco o más. Procesar las cosas por tandas es mucho más efectivo, porque no pierdes un tiempo valioso cambiando de tareas o tipos de email. Es más fácil para mí lidiar con todos los comentarios de golpe que responder a un comentario, luego leer un artículo de blog, luego responder a un email de un amigo, luego responder a otro comentario, luego escribir durante media hora, etc.
  5. Si eres, como yo, una persona que funciona mejor por las mañanas, resiste la tentación de mirar tu email hasta después de comer. Es demasiado fácil para mí que «voy a mirar mi email rápido» se convierta en «¿dónde se fueron esas últimas tres horas?». Aunque recibas con frecuencia emails que exijan de una respuesta rápida, resiste la tentación de mirar el email a primera hora. Intenta terminar primero alguna tarea expansiva, alguna tarea de esas que normalmente dejas de lado una vez que entras en modo «respuesta». Para mí el día va mucho mejor cuando lo empiezo de una forma dinámica y activa en vez de pasiva/reactiva, y mirar el email es una forma ideal de caer en lo segundo.
  6. Ten una puerta trasera para Gmail. Con esto me refiero a que deberías tener alguna forma de usar Gmail sin tener que abrir primero tu bandeja de entrada, porque es fácil que te distraigan los mensajes nuevos. Esto ocurre con frecuencia cuando estás buscando información de algún email viejo. Cargas Gmail, pero antes de meter el término que buscas en la casilla de búsqueda, tus ojos se van a la lista de mensajes entrantes y antes de que te des cuenta ha desaparecido media hora y te estás preguntando por qué abriste Gmail para empezar. Mi solución para esto es un botón de Gmail en la barra de herramientas de mi explorador que enlaza a una etiqueta que no exite. Pincho ahí y Gmail me carga una página en blanco en vez de la bandeja de entrada. Ahí ya puedo utilizar el buscador sin que me distraigan los mensajes nuevos.
  7. Si estás siempre escribiendo las mismas respuestas a diferentes personas, una y otra vez, hay un par de cosas que puedes hacer. Puedes escribir un artículo tipo PUF (FAQ) y ponerlo online, e indicarle a la gente que pinche en él cuando te manden emails. Si te llegan muchos mensajes de este tipo a través de una página de contacto específica online, enlaza ese artículo en la propia página de contacto, para la gente lo vea antes de ponerse en contacto contigo. Otra opción es utilizar respuestas predeterminadas para este tipo de email repetitivo.
  8. Date de baja inmediatamente de listas de correos o boletines que no te aporten nada o a las que no recuerdas haberte apuntado.

DETRÁS HAY UN UNIVERSO

DETRÁS HAY UN UNIVERSO

Detrás del silencio, ¿qué hay?
Quizá un mapa de laberintos siniestros
o impío complot que maniataron encuentros.
Será donde la esencia busca refugio,
alojar en terapia sus sentimientos
a veces insondables abismos, o solo vanas promesas
de amor eterno... previo a su entierro.
Detrás del silencio,
habian las flores que han secado su esplendor,
donde el grillo ha mutilado su violín,
y un conejo, dentro de las fauces de un lobo, congelado.
Es posible que un solitario velero... detrás del silencio,
batallando su propia existencia,
escarbando salidas
entre las tormentas o noches huérfanas de luna.
Eclipse de sensibiliades nos aquejan... allí detrás...
visiones en sepia, detenidas, en suspenso,
descanso inesperado de fotos y anhelos.
Detrás del silencio, no cohabita el silencio
porque allí residen los ogros, que de niños nos acosaban
y quedaron escondidos entre sábanas.
Detrás... está la historia de cada uno de los seres
verdades desnudas, sigilosamente guardadas
donde el "YO" no pudo alcanzarlas;
están las sombras dolientes de las manos,
las frustraciones ahogadas en cerillas,
la miada esquiva de quien... de lado te ha dejado,
la tristeza de unos ojos pardos, sujetos al pasado.
Detrás del silencio... hay un universo
de presentes y pasados... juego inevitable
de lejanías, olvidos, pérdidas y pesares.
CAPÍTULO 23. QUIÉN ES DAWN

CAPÍTULO 23. QUIÉN ES DAWN

DESAPARECIDO

Víctor

Cuando desperté, lo primero que hice fue conectarme a Facebook para enviarle un mensaje a Dawn. No estaba disponible; su última conexión había sido seis horas antes, sin embargo, le mandé un mensaje saludándola.

El resto de la mañana la pasé ordenando un poco la casa. Mi padre estaba borracho (de nuevo) en la sala, donde imperaba un olor muy desagradable.

Desayuné en un puesto de quesadillas y luego me fui a sentar a la plaza un rato. En los próximos días buscaría un empleo, pero por el momento disfrutaría de unos cuantos días de vacaciones. Me compré un helado de limón y a eso de las dos de la tarde encontré a Matías caminando desde la iglesia. Venía con su madre. Me miró y se despidió de su progenitora para caminar a mi dirección.

—¿Vienes de misa? —le pregunté con sorpresa.

—No. Mi mamá quería dejarle unas flores a la virgen —se sentó a mi lado—. Le pidió porque los suicidios se detuvieran.

—Mmm… no creo que la virgen pueda ayudar mucho —comenté sin pensarlo. Matías paseó su mirada entre los árboles que rodeaban el lugar.

A pocos pasos de nosotros, un ventarrón de aire le arrebató los globos de helio a un vendedor. El hombre intentó alcanzarlos, pero estos ascendieron cada vez más.

—¿Cuándo te vas a mudar a la capital? —quise saber. Cuando él se fuera me iba a sentir un poco solo. Matías había sido mi único amigo desde la secundaria aproximadamente.

—Aún falta más de un mes para que empiecen las clases en la universidad —confesó—. Supongo que a principios de agosto mi iré de Villa Dorada. Pero, digamos que no me iré del todo; estaré viniendo los fines de semana a visitar a mis padres. ¿Ya conseguiste empleo?

—La próxima semana empezaré a buscar —dije.

Su teléfono vibró con insistencia y contestó una llamada. Desde el otro lado de la línea se escuchaba la voz de una chica.

—Sí… entiendo… —comentó Matías con la mirada perdida—. Entonces espero que pronto regresen de viaje y podamos pedirles permiso para entrar.

Colgó la llamada y se giró a verme.

—¿Qué estás tramando? —le pregunté ocultando una risotada.

—Nada —fue tajante.

—¿Andas con Ximena?

—No… —se sonrojó—. Solo estamos investigando algo.

—Entiendo —y me reí—. ¿No crees que ella está un poco loca?

Sus ojos me miraron con ansia asesina. Sacó su teléfono y se perdió en él; hice lo mismo, tan solo para comprobar que Dawn no se había conectado.

—Ayer me envió solicitud alguien que te tiene agregado —me dijo. Me mostró su teléfono y vi la solicitud de amistad de Dawn. Ella le había enviado solicitud a mi mejor amigo—. ¿La conoces? —Quiso saber.

—Eh… sí. Solo la agregué por curiosidad. Tiene a muchas personas de Villa Dorada entre sus amigos —añadí.

—Mmm… pero no la conozco. ¿No es un poco peligroso agregar personas desconocidas? Prácticamente les estás abriendo la puerta de tu casa.

—¡No exageres! —me burlé—. No es para tanto. ¡Es solo Facebook!

—Bueno, aún así dudo en aceptarla. Se ve guapa, pero…

—Pero, ¿qué?

—Sus fotos se ven artificiales. ¿No es una cuenta falsa? —inquirió.

—No creo. Ya cuando la tienes agregada se desbloquean otros álbumes donde hay más fotografías de ella. Claramente es quien dice ser —elevó las cejas y guardó su teléfono.

Estuvimos en silencio un par de minutos hasta que vimos que un coche perteneciente al ayuntamiento publicitaba una magna conferencia en el teatro del pueblo. La futura charla se trataría sobre el suicidio, sería impartida por un psicólogo de la universidad nacional.

—Deberíamos asistir —sugirió Matías con interés. Sonó más como una pregunta que como una afirmación.

—No creo. Yo no tengo tendencias suicidas —señalé.

—¿Al menos sabes qué tipo de indicios dan lo suicidas? —Preguntó sabiondamente.

—Tienen pensamientos constantes sobre la muerte; regalan sus objetos a las personas cercanas, se alejan un poco de lo que antes les gustaba hacer, ven otro tipo de contenidos en la televisión y empiezan a despedirse de algunas personas —comenté.

—Parece que alguien leyó el folleto que repartió el personal del Centro de Salud —ambos reímos.

—Ja, ja, ja… pues, estaba interesante —el atardecer poco a poco llegaba.

En ese momento una mujer joven se nos acercó. Estaba llorando; sus ojos lucían inyectados de sangre y le temblaban las manos. Cargaba un puñado de hojas blancas que algunas personas más pegaban en los postes de electricidad y en las paredes.

—Muchachos… —empezó a decir con voz temblorosa. Le dio a Matías una de esas hojas —¿no han visto a mi hijo? —miré la hoja blanca. En el centro estaba impresa la fotografía de un chico con el uniforme de la secundaria de Villa Dorada. Con enormes letras negras se apreciaba un encabezado trágico: DESAPARECIDO.

—Por favor, ayúdenos a encontrar a mi hermano —pidió una muchachita de ojos azules.

—Él es mi hijo. Desapareció hoy por la mañana —la mujer soltó una lágrima—. Lo hemos buscado por todo Villa Dorada y hasta en Torres de Alicante, pero no lo encontramos aún. Les rogaría que me dieran alguna información si es que lo han visto. ¡Estamos desesperadas por hallarlo!

—Lamentamos no poder ayudar… —contestó Matías, absorto.

La mujer soltó un lastimero gemido.

—Si saben algo de él, o si lo ven en las próximas horas, les ruego que llamen al número que viene en la hoja impresa —y se retiró, envuelta en un mar de lágrimas.

—Lo vimos meterse a su cuarto al anochecer, pero al amanecer ya no estaba en su habitación. Creemos que escapó, pero no sabemos a dónde —leyó Matías la breve descripción que estaba en la hoja. Me la dio y aprecié la fotografía del (prácticamente) niño.

—No lo conozco, ni de vista siquiera —dije.

—Yo sí. Su padre fue mi maestro en la primaria. Pero, ¿a dónde iría?

—Seguramente de fiesta con sus amigos —traté de sonar gracioso, pero en realidad había sonado muy tonto.

—No todas las personas de Villa Dorada son como Alexa —apuntó de mala gana.

Guardó el número telefónico en su móvil, solo por si acaso; y yo hice lo mismo. Seguramente lo encontrarían al cabo de unas horas y todo sería solo un susto pasajero.

Me despedí de mi amigo y caminé rumbo al gimnasio al aire libre para hacer mi rutina diaria.

Al llegar a mi casa revisé Facebook, pero Dawn seguía los recibía. Seguramente estaba ocupada en su trabajo, o en cualquier otra cosa que hiciera. A decir verdad, me estaba empezando a preocupar.

Me dormí con una rara sensación de inquietud, no por el chico desaparecido, sino porque extrañaba a Dawn. Siéndote sincero: me gustaba hablar con ella. Probablemente, como yo, había muchos chicos: locos por Dawn y sin dejar de pensar en ella.

No quería aceptarlo, pero me estaba enamorando poco a poco de Dawn Walker.